‘Vivamente el domingo’ (1983)

‘Vivamente el domingo’ (1983)

El 29 de abril de 1980 murió Alfred Hitchcock, uno de los más grandes directores de la historia del cine e ídolo de François Truffaut. Aunque él no lo sabía, a Truffaut tampoco le quedaba mucho de vida: falleció el 21 de octubre de 1984, con 52 años, a causa de un tumor cerebral. Eso sí, antes de morir le dio tiempo a realizar este descarado homenaje al maestro británico que tituló ‘Vivamente el domingo’, protagonizado por su pareja de entonces, Fanny Ardant, y por el reputado Jean-Louis Trintignant. Una película que fue un éxito de taquilla, siendo la 39ª más vista del año en Francia con 1.176.000 espectadores y la segunda con mejores números de la filmografía de Truffaut sólo por detrás de ‘La piel dura’ (1976).

‘Vivamente el domingo’ tiene conexiones con el cine negro de serie B tal como ocurría con la excelente ‘Tirad sobre el pianista’ (1960): por ejemplo, por el hecho de estar rodada en blanco y negro, por el tratamiento de la iluminación (con una nueva demostración de talento de Néstor Almendros) o por esa especie de dejadez o precariedad en el montaje final. Pero es más exacto vincularla con el cine de Hitchcock por tres motivos: 1) Lo importante no es la psicología de los personajes, sino la intriga: ¿quién es el asesino? 2) La introducción de temas típicos de la obra de Hitchcock, como el falso culpable o la obsesión por las mujeres rubias. Y 3) El humor negro, la ironía macabra y hasta el surrealismo de ciertas escenas.

Por todo ello, ‘Vivamente el domingo’ escapa continua y conscientemente de la etiqueta sobria del noir para ubicarse en un terreno cómico. A Truffaut le interesa que el espectador participe del juego y apenas se preocupa de la lógica detectivesca. Le da igual que los personajes actúen de forma inverosímil, le da igual que queden cabos sueltos o que el desarrollo de la intriga haga llorar a los fans de Agatha Christie. Una vez más, lo que pretende Truffaut es que disfrutemos de la experiencia, que nos dejemos engañar por esta parodia porque, sin esa suspensión de la incredulidad, el cine no existiría. Fijáos por ejemplo en el guiño que hace al público con el disfraz que lleva Ardant bajo la gabardina, con el que viene a decirnos que estamos ante una farsa y como tal hay que tomársela. O en los créditos finales, donde los niños juegan con el objetivo de una cámara.

Contra los cánones

Fanny Ardant y Jean-Louis Trintignant son como Grace Kelly y Cary Grant en ‘Atrapa a un ladrón’ (1955), dos personajes que intentan resolver un enigma al tiempo que se van seduciendo el uno al otro (y además en la misma ubicación geográfica: la Costa Azul francesa). Y siempre con la pregunta latente de si no será uno ellos el asesino, si la perversa broma de Truffaut no habrá sido ponernos la solución delante de las narices para reírse él también de nosotros. Porque sí, puede que ‘Vivamente el domingo’ sea de una ligereza sorprendente para el género, pero no es menos cierto que resolver el puzle es más difícil de lo que parece. Sobre todo si, como decía antes, las piezas no encajan según los cánones establecidos.

Una soberbia Ardant (¡qué piernas!, aunque no sea sólo piernas) y un magnífico Trintignant se entregan por completo a la causa del director de ‘Los 400 golpes’, destilando química y complicidad. Y los personajes secundarios dejan huella en cada una de sus apariciones: detectives, policías, amantes, fotógrafos y abogados que luchan contra sus respectivos estereotipos, batalla que Truffaut les hace perder de antemano sin por ello hacerles perder la dignidad. Es una lástima que Truffaut no pudiera regalarnos más películas, pero ‘Vivamente el domingo’ fue un brillante epitafio para un cineasta revolucionario y, sobre todo, para un hombre que amaba el cine tanto como la vida.

CALIFICACIÓN
4,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Vivement dimanche!’ Dirección: François Truffaut. Guion: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel, basado en la novela de Charles Williams ‘The long Saturday night’. Reparto: Fanny Ardant, Jean-Louis Trintignant, Jean-Pierre Kalfon, Philippe Laudenbach, Philippe Morier-Genoud, Jean-Louis Richard, Caroline Sihol, Georges Koulouris. Duración: 110 minutos. País: Francia.

Otras críticas

“…me encanta su blanco y negro y las piernas de Fanny Ardant, pero no es mi Truffaut favorito” (Carlos Boyero, ‘El Mundo’). (+)

“El arquetipo del ciudadano que debe demostrar su inocencia cuando todos los indicios le incriminan tiene un tratamiento más que convincente, destacando una cuidadosa fotografía en blanco y negro que le confiere una atmósfera impecable” (‘Fotogramas’). (+)

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