‘Una historia verdadera’ (1999)

‘Una historia verdadera’ (1999)

En el verano de 1994, un jubilado llamado Alvin Straight recibió la noticia de que su hermano Henry había sufrido un infarto. Aunque llevaban una década sin hablarse, Alvin sintió la necesidad de ir a verlo y despedirse de él antes de que fuera demasiado tarde. El problema era que entre su pueblo de Iowa y el de su hermano, en Wisconsin, había 390 km de distancia. Su creciente ceguera le impedía recorrerlos en coche, así que decidió acoplar un remolque a su viejo cortacésped –un John Deere de 1966– y lanzarse a la carretera a una velocidad media de 8 km/h.

La historia daba para la típica película basada en hechos reales, y de ello se ocupó David Lynch cinco años después con ‘Una historia verdadera’; título que, por cierto, le quita encanto al de la versión original: ‘The Straight story’. A priori parecía un argumento alejado del universo Lynch, siempre proclive a rodar guiones irreales o menos asequibles para el gran público. Pero esta vez se ciñó a los hechos protagonizados por Alvin y se limitó a aportar una visión lírica de su obstinado viaje.

Para el papel protagonista se barajaron los nombres de John Hurt o Gregory Peck, pero finalmente Lynch convenció a un actor mucho menos conocido: Richard Farnsworth. Y decimos que lo convenció porque Farnsworth odiaba las películas en las que imperaba la violencia física o verbal, y no se fiaba de un director tan poco convencional. Lynch lo tranquilizó: ‘Una historia verdadera’ sería sencilla y respetuosa. Farnsworth aceptó y su interpretación le valió la nominación al Oscar, segunda que conseguía tras la de mejor actor de reparto por ‘Llega un jinete libre y salvaje’ (Alan J. Pakula, 1978).

Todo cinéfilo que se haya acercado a esta pequeña joya de los noventa sabrá lo que ocurrió con Farnsworth un año después del estreno: aquejado de un cáncer óseo terminal, se suicidó de un disparo en la cabeza. Prefirió morir mientras aún podía decidir por sí mismo que esperar a que la enfermedad lo consumiera lentamente.

‘Una historia verdadera’ no podría haber sido un mejor epitafio. Es una película para dejarse llevar; para mecerse sin prisas en los extensos campos de trigo de Iowa, con el traqueteo del cortacésped y la majestuosa –aunque pelín repetitiva– banda sonora de Angelo Badalamenti. Lynch teje la relación de Alvin con su hija Rose (Sissy Spacek) con pocas palabras y mucho sentimiento, y repite la fórmula con los diferentes personajes que el protagonista encuentra en su camino. Todo en pos de un final sobrio pero emotivo, que deja un poso de optimismo y nos invita a sonreír bajo un cielo repleto de estrellas.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘The Straight story’. Dirección: David Lynch. Guión: John Roach y Mary Sweeney. Reparto: Richard Farnsworth, Sissy Spacek, Jane Galloway Heitz, Joseph A. Carpenter, Donald Wiegert, Tracey Maloney, Dan Flannery, Jennifer Edwards-Hughes, Ed Grennan, Jack Walsh. Duración: 112 minutos. Países: Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Otras críticas

“Es una obra de gran valor, precisamente por su extrema sencillez” (Eduardo González, ‘Vivir el cine’). (+)

“En su octava película, Lynch toca el techo de los maestros” (Adrián Massanet, ‘Blogdecine.com’). (+)

Este artículo tiene 2 comentarios
  1. Chris Jiménez at

    Aunque aquí tenemos al Lynch menos Lynch (salvo por aquella escena tan “twinpeaksiana” de la mujer que atropella ciervos todas las semanas) de toda su carrera la película que él mismo nos brinda es una impresionante muestra de hasta adónde puede llegar su cine.

    Como si de un cruce entre el emotivo y familiar estilo de Spielberg y esa pasión por desarrollar historias en el medio-Oeste de la América profunda y más tradicional de los Coen, el veterano director nos ofrece la verdadera (como su propio nombre indica), aunque no por ello tiene que ser menos increíble, historia de Alvin Straight, un anciano veterano de guerra terco y cascarrabias, pero de gran corazón, que atraviesa kilómetros de tierra estadounidense para visitar a su hermano, que acaba de sufrir un infarto. Parece todo normal… sí, pero si ese viaje lo hace montado en una cortadora de césped la cosa parece más extraña.

    De hecho Lynch decidió hacer este film por lo extraña que resultaba esta historia real. Una historia donde en su último papel en vida, Rich Farnsworth, nos dedica una interpretación más allá de lo soberbio. Intimista, introspectiva, sobria; Alvin siempre está expectante del entorno que le rodea analizándolo todo con claridad y tranquilidad mientras realiza una homérica y quijotesca travesía para redimir sus pecados durante tantos años de disputa con su hermano.

    Sissy Spacek es otra actriz que deslumbra en el interesante y tierno papel de la hija de Alvin, y por ahí, hacia el final, aparece un bastante mayor Harry D. Stanton en un nada desdeñable cameo, recordándonos un poco a aquel enigmático Travis de “Paris, Texas”.

    David Lynch demuestra de nuevo su gran versatilidad en una producción de Disney para todos los públicos con un manejo y destreza tras la cámara de lo más envidiable y una puesta en escena emocionante, mostrándonos lo más bello del paisaje norteamericano y los pensamientos y problemas internos de unos personajes maravillosos, que van emergiendo con gran fluidez y naturalidad.

    Una de los dramas más espléndidos de la Historia del cine.

    Farnsworth es un gran actor de pies a cabeza y Lynch un maestro.

  2. Víctor Guerrero Author at

    Muchas gracias, Chris, por tu estupendo análisis de ‘Una historia verdadera’. Como bien dices, el Lynch menos Lynch nos brinda un drama emotivo y cercano partiendo de una historia real… aunque parezca increíble. Un saludo.

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