‘Un rayo de luz’ (1950)

‘Un rayo de luz’ (1950)

El primer papel acreditado que tuvo Sidney Poitier en la gran pantalla fue el de ‘Un rayo de luz’. Él puso todo su empeño en conseguirlo, mintiendo incluso acerca de su edad —le dijo a Joseph L. Mankiewicz que tenía 27 años cuando en realidad tenía 22— y, como bien explica Franco Minganti en ‘Historia mundial del cine’ (Akal, 2011), a la Fox le vino que ni pintado, porque Poitier encajaba con la figura del negro culto, educado e integrado en la sociedad blanca, el cual se conforma únicamente con ser respetado y rechaza cualquier atisbo de violencia para conquistar sus derechos. Hoy se le podría tachar de «negro domesticado», de no ser porque eran los años cincuenta y el cine apenas se había preocupado de los conflictos raciales que se vivían en las grandes ciudades de Estados Unidos. Por eso hay que valorar positivamente el paso adelante de Poitier, que se convertiría en un referente de la comunidad afroamericana.

Mankiewicz coescribió el guion de ‘Un rayo de luz’ junto a Lesser Samuels, que en breve se ocuparía del libreto de ‘El gran carnaval’ (Billy Wilder, 1951). La historia arranca cuando dos delincuentes, los hermanos Biddle, ingresan en el hospital tras recibir sendos balazos en el atraco frustrado a una gasolinera. Uno de los hermanos muere minutos después de que el médico de guardia (Sidney Poitier) le ponga una inyección; y el otro hermano, Ray Biddle (Richard Widmark), racista hasta la médula, le acusa de haberlo matado.

La trama no busca crear dudas sobre la hipotética negligencia del médico —queda claro que es inocente— sino hallar una manera de desmontar los prejuicios raciales de forma creíble y elegante, al estilo de Gregory Peck en ‘Matar a un ruiseñor’ (Robert Mulligan, 1962). La puesta en escena sigue los cánones del noir, con escenarios opresivos como el hospital, la cárcel o el apartamento de Edie (Linda Darnell), ex mujer del fallecido y cuñada de Ray Biddle, con quien tuvo un affaire hace años. Como ya demostró en ‘Solo en la noche’ (1946), la creación de atmósfera a partir de escenarios realistas es uno de los puntos fuertes de Mankiewicz; el mejor ejemplo en ‘Un rayo de luz’ es el asalto de los negros al desguace, un momento lleno de tensión y violencia que sirve para dotar de claroscuro a la trama, evitando caer en el maniqueísmo de buenos y malos, e igualando al ser humano en su estupidez por resolver las diferencias mediante la fuerza bruta. Como era de esperar, el médico se abstiene de ir a la trifulca, pero no así su hermano, alentado por una madre consumida por el rencor.

Más que palabras

Los diálogos también están a la altura del mejor Mankiewicz, llenos ironía y doble sentido, pero con tonos distintos dependiendo de los personajes. Entre Ray y Edie saltan chispas, producto de la relación tortuosa que mantuvieron y de la dependencia que ella aún tiene respecto a él. Entre el médico y su jefe (Stephen McNally) la relación es de respeto mutuo por los méritos profesionales alcanzados. Pero hay un personaje secundario que roba protagonismo en el último tercio: Gladys (Amanda Randolph), la criada negra que con su experiencia y su implacable sentido común vendría a ejercer la función pedagógica que Thelma Ritter había ejercido en anteriores películas de Mankiewicz. Decía el director que a veces ponía opiniones propias en boca de sus personajes, y seguro que estas mujeres le ayudaron a expresarlas.

Con Richard Widmark desatado en uno de sus clásicos papeles de psicótico —y formando un tándem temible junto al sordomudo interpretado por Harry Bellaver—, más la estoicidad de Sidney Poitier y la sensualidad implícita de Linda Darnell, ‘Un rayo de luz’ puede ser encasillada como una película contra el racismo, sin que ello le impida figurar en los puestos de honor del género noir de mediados del siglo XX. Su mayor pega es una escena ingenua muy cerca del clímax que estropea el hasta entonces notable guion hilvanado por Mankiewicz y Samuels; guion que fue nominado al Oscar en la edición de 1951, cuando lo ganó ‘Eva al desnudo’. Se podría decir que Mankiewicz derrotó a Mankiewicz…

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘No Way Out’. Dirección: Joseph L. Mankiewicz. Guion: Lesser Samuels y Joseph L. Mankiewicz. Reparto: Sidney Poitier, Richard Widmark, Linda Darnell, Stephen McNally, Harry Bellaver, Stanley Ridges, Dots Johnson, Mildred Joanne Smith, Amanda Randolph. Duración: 106 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

«Le falta a la película, en general, mayor realismo y mayor intensidad. Falta esa sensación de dramatismo que hace que estés pegado a la historia. Sobran diálogos, muchos monólogos» (Juan Luis Caviaro, ‘Blog de Cine’). (+)

«…un filme de denuncia clásico de los años cincuenta, envuelto en una historia inscrita dentro de un (simple) relato policíaco» (Mister Arkadin, ‘Encadenados’). (+)

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