‘Robocop’ (1987)

‘Robocop’ (1987)

«Mitad hombre, mitad máquina: un solo policía». De esta guisa se anunciaba hace treinta años el estreno de ‘Robocop’, la primera película dirigida en Estados Unidos por Paul Verhoeven. No sé si es un título que haya tenido el reconocimiento que merece; me da que gran parte de sus méritos se diluyeron entre secuelas, videojuegos, dibujos animados y artículos de merchandising. Supongo que también habrá influido la habitual querencia de Verhoeven por eludir la trascendencia, por parodiar lo que él mismo parodia; ya sabéis, aquello de «saber reírse de uno mismo» y que a veces despista cuando intentamos captar la verdadera dimensión del relato.

Yo lo veo claro: ‘Robocop’ es una comedia negra. Negrísima. Una distopía que da escalofríos de tan próxima que está a la realidad actual. Un mundo en el que la violencia está tan presente en nuestras vidas que la asumimos con indiferencia; en el que las mujeres son violadas y los niños juegan a arrasar otros países lanzando bombas atómicas. Un mundo en el que la salud, la educación y la protección de los ciudadanos está en manos de grandes corporaciones que, como es normal, no miran por el «estado del bienestar», sino por sus cuentas de beneficios. Un mundo regido por el dinero, el sexo, la sangre y la cocaína.

¿A que cada vez parece menos una distopía?

Evidentemente, hay que entrar en el juego. Verhoeven marca su código desde el inicio, con esa surrealista reunión de ejecutivos en la que un prototipo robótico mata por accidente a uno de los empleados sin que nadie le dé mucha importancia. Verhoeven expone sus reglas, y a partir de ahí es el espectador quien decide si las acepta. Pero no se puede decir que el director no se tome la película en serio; su mérito es mantener la premisa sin perder la dignidad, y para ello establece dos reglas innegociables. La primera: un uso explícito de la violencia (¿a quién no se le congela la sonrisa en el cruel asesinato de Murphy?). Y la segunda: estrechar los márgenes de la sensiblería hasta lo mínimo imprescindible para reflejar la parte humana de Robocop.

Cinismo y violencia

Establecidos los márgenes, Verhoeven descarga su cinismo con una violencia bárbara, tanto en el fondo —esos tenebrosos diálogos entre ejecutivos, ese dardo directo al capitalismo— como en la forma. Para ello se sirve de una abyecta banda de delincuentes capitaneada por Clarence J. Boddicker (Kurtwood Smith), un sádico que lleva más de treinta policías muertos en el zurrón y que comete sus crímenes con una crueldad extrema; un hijo de la gran puta tan rastrero que no duda en venderse al mejor postor con tal de mantener su tinglado o en matar a uno de sus hombres lanzándolo como un proyectil. (Por cierto: ¿soy el único que ve en la banda de Boddicker una macabra parodia de ‘El equipo A’, serie que había triunfado poco antes de ‘Robocop’ y en la que nunca moría nadie?).

Así, es normal que suframos la hostia con el frágil oficial Murphy (Peter Weller). Porque Verhoeven, otro cabrón, usa la cámara subjetiva para transmitir la impotencia de un trozo de carne descuartizado en el quirófano al cual ni siquiera le van a respetar las extremidades que le habían salvado los médicos. Luego, ya como Robocop, a Verhoeven le bastan dos escenas para evocar el tormento de que no sólo le hayan arrebatado el cuerpo, sino también la vida (la física, porque está oficialmente muerto; y la personal, porque su familia ya ha pasado página). La primera de dichas escenas es una breve vuelta al hogar, donde asume que jamás recuperará lo que Boddicker le ha quitado. Y la segunda, cuando se quita el casco delante de Lewis (Nancy Allen): los tres segundos de recogimiento antes del corte al siguiente plano valen un imperio.

‘Robocop’ se alzó con el Oscar a la mejor edición de sonido en los premios de 1988, y obtuvo nominaciones en las categorías de sonido y montaje. Sin duda, son puntos fuertes de la película. Pero también habría que destacar el gran trabajo de fotografía de Jost Vacano, que aporta una luz metálica y descorazonadora. O la potente banda sonora de Basil Poledouris, que llega a su punto álgido en la batalla de la acerería. O el diseño de decorados para recrear ese viejo Detroit apocalíptico. Razones hay de sobra para catalogar a ‘Robocop’ como una obra maestra de una contundencia pocas veces vista en el cine de ciencia ficción. Pero lo principal es resaltar la inspiración de un Paul Verhoeven profético, mordaz y brutalmente honesto con su pesimista visión del mundo.

CALIFICACIÓN
5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘RoboCop’. Dirección: Paul Verhoeven. Guion: Edward Neumeier y Michael Miner. Reparto: Peter Weller, Nancy Allen, Dan O’Herlihy, Ronny Cox, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Robert DoQui, Ray Wise, Felton Perry, Paul McCrane, Jesse D. Goins, Del Zamora. Duración: 102 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

«…las sensacionales secuencias de acción, su crítica social y su desolador final hacen de ella una obra absolutamente redonda» (Adrián Massanet, ‘Blog de Cine’). (+)

«La corrupción, el capitalismo, la privatización, los peligros de la tecnología cuando cae en malas manos (…) este trasfondo le otorga a la cinta de Verhoeven una mayor profundidad argumental que la redime de ser otro exponente más de cine de acción vacío sobre máquinas asesinas» (José Martín, ‘El Antepenúltimo Mohicano’). (+)

Este artículo tiene 1 comentario
  1. Estrenos EU 2017 at

    Que tiempos aquellos cuando el cine nos parecia superoriginal con películas que nos ilusionaban y haciamos todo lo posible por ir a ver al cine con nuestros padres o amigos.
    Son tantos los recuerdos que me traen. Me acuerdos de esos títulos inolvidables, como “Los Gremlins”, “Los Goonies”, “Rambo”, “Yo el halcón”, “Rocky”, “Aliens”, “Terminator”, “La historia interminable”, “Cocodrilo Dundee”, “Superdetective en hollywood”, “Comando”, “Apocalipsis Now”, “Sargento de hierro”, “Desafio Total”, …. y me podría pasar así toda la tarde :-)

    Que años aquellos. OHHHH!!!

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