‘Río salvaje’ (1960)

‘Río salvaje’ (1960)

El gran Elia Kazan dirige este melodrama social titulado ‘Río salvaje’ (1960) en el que un joven funcionario de la Tennessee Valley Authority llamado Chuck Glover (Montgomery Clift) acude a una diminuta isla de dicho río para echar de sus tierras a la anciana Ella Garth (Jo Van Fleet) antes de que la construcción de una presa anegue la región. Glover representa la llegada del progreso a uno de los estados más conservadores de América en plena Gran Depresión, y no sólo tendrá que enfrentarse a la vieja Garth, sino también a una comunidad llena de prejuicios donde la esclavitud sigue practicándose de forma implícita sesenta y ocho años después de su abolición.

La puesta en escena de Kazan es lo más destacado de la cinta. El director se sirve del clima extremo de Tennessee, tan pronto árido como torrencial, para construir unas imágenes poderosas y milimétricamente planificadas. Aprovechando al máximo el campo de visión del Cinemascope, Kazan dibuja tomas que parecen cuadros: los personajes, en ocasiones, ni siquiera se mueven. Más allá de una obvia voluntad estética, Kazan utiliza ese recurso para destacar la inacción y el patetismo de los lugareños, que se cierran en banda ante las propuestas del forastero escudándose en la tradición o en el miedo, y recurriendo al silencio o a la fuerza bruta cuando se quedan sin argumentos.

Tras una primera mitad muy solvente, ‘Río salvaje’ se diluye en un segundo acto un poco difuso, al adentrarse demasiado (o demasiado poco, según se mire) en dos subtramas que le quitan protagonismo a la principal: la lucha de Glover por equiparar las condiciones de trabajo de los negros con las de los blancos y su historia de amor con la nieta de Garth (Lee Remick), que es un poquito forzada y harto previsible. Remick tampoco está muy allá en su interpretación, y le perjudica que su personaje sea lastimero. La voz de «pobre niña rica» no parece la más indicada para un personaje que a los 19 años se había quedado viuda y con dos hijos en un entorno hostil.

Una batalla perdida

Kazan tenía miedo de que Jo Van Fleet se comiera a Montgomery Clift en las escenas en que coincidían, y eso es exactamente lo que ocurre. Van Fleet, tan espléndida como en ‘Al este del Edén’ (1955), encarna a la vieja Garth con la rudeza que se espera de una mujer acostumbrada a luchar contra los elementos, adoptando la característica voz gangosa del sur para compensar la debilidad física. Ella sabe que tiene la batalla perdida de antemano, pero eso no quiere decir que vaya a rendirse ni que vaya a aceptar la derrota. De hecho, no lo hace; lo cual es un acierto porque, de esta manera, la nostalgia emana de su actitud ante el final y no de los relamidos recuerdos con los que a veces nos aburren los abuelos plastas del cine.

Montgomery Clift está más envarado de lo que exige su personaje. Una lástima, ya que podría haber sido un precursor del Gregory Peck de ‘Matar a un ruiseñor’ (1962), pero el guion se conforma con que sean los hechos, y no él, quienes hagan avanzar la acción. En cuanto a Clift, es probable que el accidente que le había desfigurado el rostro cuatro años antes y su adicción al alcohol —controlada a duras penas durante el rodaje— contribuyeran a la inexpresividad de su interpretación, que incluye alguna reacción fuera de registro. Está mejor en las escenas íntimas con Remick que en las que son en teoría importantes, o sea, las que tienen que ver con el desahucio de la anciana.

‘Río salvaje’ dista de ser perfecta, pero Kazan logra inocular los mensajes de que ni cualquier tiempo pasado fue mejor, ni se puede obviar el progreso tecnológico de la humanidad. Además, el director dignifica la testarudez de la gente que se apea del mundo cuando deja de comprenderlo, y para ello no recurre a la pena ni a los subrayados. Y, aunque no la situemos entre las mejores obras de su filmografía, la excelente puesta en escena de ‘Río salvaje’ bien vale una recomendación.

CALIFICACIÓN
3,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Wild River’. Dirección: Elia Kazan. Guion: Paul Osborn, basado en las novelas de William Bradford Huie y Borden Deal. Reparto: Montgomery Clift, Lee Remick, Jo Van Fleet, Albert Saimi, Jay C. Flippen, James Westerfield, Barbara Loden, Frank Overton, Malcolm Atterbury. Duración: 106 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

«Si, por otra parte, algo impresiona de esta obra maestra son las interpretaciones del trío protagonista, que otorgan una dimensión escalofriante, profunda, sincera y humana a la incalculable riqueza de sus personajes» (Rafa Morata, ‘El cine por delante’). (+)

«…un magnífico alegato a favor de la capacidad de reconocimiento del otro, de sus motivaciones y razonamientos, más allá de convicciones y prejuicios» (David Vericat, ‘Cinema Esencial’). (+)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *