‘Malas calles’ (1973)

‘Malas calles’ (1973)

Aunque no fue su primera película (ya había rodado otras dos antes, así como algunos cortos y documentales), se suele citar ‘Malas calles’ como el título que puso en el mapa a Martin Scorsese, uno de los directores más influyentes del cine contemporáneo. El film se estrenó en 1973, embutido entre las dos primeras partes de ‘El padrino’, lo que no impidió a Scorsese explicar su propia historia de los bajos fondos de Nueva York. En aquella época el cine vivía inmerso en el fenómeno blaxploitation (sobre todo por el éxito de ‘Shaft’), de ahí que tanto la Warner como Roger Corman le recomendaran un cast de actores negros, lo que también le ayudaría a desmarcarse de las películas de Coppola. Pero Scorsese luchó por imponer el guion que había escrito junto a su amigo Mardik Martin y se salió con la suya.

‘Malas calles’ marca el inicio de un estilo que Scorsese rara vez ha abandonado y que le ha ido de maravilla desde hace más de cuatro décadas. Es una película poderosa, con nervio, donde la cámara acorrala a los personajes para transmitir su ansia por el dinero fácil y el peligro que se adivina en cada esquina, en cada tugurio y en cada partida de billar.

El formato es casi documental, con escenas en interiores lúgubres y exteriores en Little Italy, el barrio italoamericano de Nueva York. La fotografía de Kent L. Wakeford es sucia, granulada, y la banda sonora incluye temas de Eric Clapton y los Rolling Stones. Ritmo y verdad, dos pilares innegociables, se dan la mano por primera vez en la carrera de Scorsese. Y para ello sólo necesitó 27 días de rodaje (seis en la Gran Manzana y 21 en Los Ángeles).

Como es lógico, otro de los aspectos que llama la atención de ‘Malas calles’ es la calidad de su reparto. Harvey Keitel encarna a Charlie, un gángster que tiene que convencerse a sí mismo de que puede compaginar la profesión sin violar los preceptos religiosos. Pero quien se lleva todas las miradas es Robert De Niro en el papel de Johnny Boy: timador y camorrista siempre a punto de estallar, cuya apariencia intimidatoria esconde un montón de frustraciones (la principal: que hacerse rico de la noche a la mañana no está al alcance de cualquiera). Esta fue la primera vez que De Niro se puso a las órdenes de Scorsese. Ambos tenían en común a un buen amigo llamado Brian De Palma.

Del resto del reparto destacan David Proval como el amenazador Tony y Amy Robinson como Teresa, la sufrida novia de Charlie, en su único papel cinematográfico (a partir de los ochenta produciría algunas películas notables como ‘Jo, ¡qué noche!’, del propio Scorsese).

Declaración de intenciones

Lo único que se echa en falta en ‘Malas calles’ es una historia un poco mejor trenzada en la que integrar a sus carismáticos personajes. En ocasiones, las escenas se pierden dando vueltas sobre sí mismas, explotando los tics de De Niro y las presuntas improvisaciones de los diálogos (cierto es que algunas de ellas parecen reales). Da la impresión de que en la recta final Scorsese se dio cuenta de que necesitaba enderezar el rumbo, y por eso la trama despierta tarde y sin previo aviso, abandonando la línea documental para adentrarse, por fin, en un thriller al más puro estilo de ‘El padrino’.

Nada importante. ‘Malas calles’ es mucho más que un episodio piloto o borrador inicial de ‘Uno de los nuestros’ (1990). Es la declaración de intenciones de un director que a partir de entonces iba a aportar talento a raudales y pasión por el cine (atención a los homenajes a clásicos como ‘Los sobornados’, ‘Centauros del desierto’ o ‘Al final de la escapada’). Scorsese había llegado para quedarse. Y ahí sigue. Hasta que el cuerpo aguante.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Mean Streets’. Dirección: Martin Scorsese. Guion: Mardik Martin y Martin Scorsese. Reparto: Harvey Keitel, Robert De Niro, David Proval, Amy Robinson, Richard Romanus, Cesare Danova, Victor Argo, George Memmoli, Lenny Scaletta, Jeannie Bell, Murray Moston, David Carradine. Duración: 112 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“Su aparente suciedad en la planificación es una virtud gracias a la cual transmite una vida y una verdad muy difíciles de captar y describir” (Adrián Massanet, ‘Blog de Cine’). (+)

“El primer largometraje importante de Scorsese se centró en la recreación de un microcosmos desquiciado y sórdido en el que se desarrollaba una historia llevada a extremos de paroxismo” (‘Fotogramas’). (+)

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