Las diez peores películas que he visto en mi vida

Las diez peores películas que he visto en mi vida

El cine me da más alegrías que disgustos, pero a veces querría volver dos horas atrás en el tiempo y romper la entrada que compré para determinada película. Todos estos films tienen algo en común: los vi en una sala de cine (es decir, pagué por ellos) y son de una calidad lamentable. Por aburridos, por cutres, por previsibles, por idiotas. O porque sí, porque al final en toda opinión siempre hay un componente subjetivo que no se puede explicar racionalmente. Mi recomendación es que no perdáis el tiempo con ellos, pero haced lo que creáis conveniente. Sin más preámbulos, os presento las diez peores películas que he visto en mi vida, en riguroso orden cronológico.

‘El peque se va de marcha’ (Patrick Read Johnson, 1994)

El peque se va de marcha

Yo era un tierno preadolescente de doce años cuando mis padres me llevaron a ver ‘El peque se va de marcha’, escrita y producida por un gran especialista del cine familiar como John Hughes. De su puño y letra habían salido las aventuras de Macaulay Culkin en ‘Solo en casa’, así como las del inteligente perro Beethoven. Qué pena que un día se le ocurriera escribir esta miserable comedia sobre un bebé llamado Baby Bink que, tras ser secuestrado por tres delincuentes de poca monta (Joe Mantegna, Joe Pantoliano y Brian Haley), escapa de su vigilancia y trepa hasta las azoteas de Chicago. Hasta yo me di cuenta de lo vergonzosa que era aquella película; cada vez que el bebé se asomaba al vacío con su sonrisa bobalicona, me daban ganas de darle un empujón. El peque estuvo interpretado por los gemelos Worton, que ahora deben rondar los veinte años (me gustaría saber qué piensan), mientras que para las escenas de riesgo se contrató a Verne Troyer, el Mini Yo de ‘Austin Powers’. En cuanto al director, Patrick Read Johnson, nunca ha podido recuperarse de aquel esperpento, y mucho menos después de reincidir con ‘El gran peque se va de ligue’ (1995).

‘Air Bud’ (Charles Martin Smith, 1997)

Air Bud

18 de diciembre de 1997. Qué mejor manera de arrancar las vacaciones de Navidad que yendo al cine con los amigos. Y pudiendo elegir entre ‘The Game’, ‘Full Monty’ o ‘Alien: Resurrección’, nos gastamos 400 pesetas por cabeza para ver… ¡‘Air Bud’! No sé por qué lo hicimos (juro que no habíamos bebido), pero el caso es que lo hicimos… y pagamos las consecuencias. ¿Un perro que juega al baloncesto? ¿Unos árbitros que permiten que ese perro deje la pelota llena de babas y humille a los niños del equipo rival? ¡Dios mío! ¿Qué coño teníamos en la cabeza para escoger semejante bodrio? Esa sí es una buena pregunta… En fin, el caso es que vimos ‘Air Bud’ en una sala prácticamente vacía y salimos pitando en cuanto se encendieron las luces, no fuera que alguien nos reconociera. El pobre Buddy falleció de cáncer un año después del estreno y no pudo participar en las cuatro secuelas que se rodaron entre 1998 y 2003, algunas de las cuales ni siquiera llegaron a estrenarse en cines.

‘El fantasma de la ópera’ (Joel Schumacher, 2004)

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Después de casi dos décadas triunfando en los principales teatros de Londres y Nueva York, Andrew Lloyd Webber vendió los derechos del musical ‘El fantasma de la ópera’ a la Warner para rodar una película. Ejemplos de buenos musicales mal adaptados hay bastantes, pero lo de ‘El fantasma de la ópera’ es de nota (nunca mejor dicho). Además de una puesta en escena barroca y de la cuestionable elección de Gerard Butler como Fantasma, lo peor del film es Emmy Rossum, alias Christine. Rossum tenía sólo 17 años y muy poca experiencia en el cine, y sus excelentes cuerdas vocales no justifican que se pase la mayor parte de la película con el rostro petrificado, abriendo la boca como un pez fuera del agua y exhibiendo menos carácter que un Teletubbie. La banda sonora repite una y otra vez los acordes del tema principal para disimular que el resto de canciones no están a la altura, convirtiendo las dos horas y media de metraje en una tortura. Para mi sorpresa, la película de Joel Schumacher fue nominada a tres Oscars: mejor fotografía, mejor diseño de producción y mejor canción original (‘Learn to be lonely’).

‘2046’ (Kar Wai Wong, 2004)

2046

De todas las películas que integran esta lista, ‘2046’ sería la única a la que le daría otra oportunidad, más que nada por la insistencia de cierta persona que la vio conmigo y me asegura que no entendí nada. Puede ser. Supongo que me exasperó su extrema lentitud, la cual hizo que me enrocara en mis prejuicios hacia el cine asiático. Desde entonces he visto muchas películas orientales y algunas están entre mis favoritas, pero revisar ‘2046’ me da una pereza considerable. Sólo recuerdo un túnel lleno de lucecitas brillantes y alguna imagen de Gong Li, que siempre se agradece. Nada más. Como curiosidad, comentar que ‘2046’ es la película que ha llegado más tarde a una edición del Festival de Cannes; la copia llegó tres horas antes de su primer pase, escoltada por la policía, y obligó a reestructurar el cuadrante de horarios. Una lástima que la copia que llegó a mi cine lo hiciera sin retrasos de ningún tipo: me habría ahorrado 129 minutos de sopor. Posdata: sólo he visto otra película de Kar Wai Wong, ‘My blueberry nights’ (2007) y, pese a Norah Jones, tampoco me gustó demasiado. Probaré con ‘Deseando amar’ (2000), que en teoría es la mejor de este director.

‘Ojalá fuera cierto’ (Mark Waters, 2005)

Ojalá fuera cierto

Ojalá fuera cierto que no fui al cine a ver esta película. Ojalá fuera cierto que escogí otra opción de la cartelera. Ojalá hubiera sido una pesadilla. Pero no. Fue real. He aquí la sinopsis de este truño: una doctora de San Francisco consumida por el estrés sufre un accidente de coche y entra en coma, pero inexplicablemente se convierte en fantasma (así, sin morir ni nada). A partir de entonces decide aprovechar su situación espectral para echar de su apartamento al nuevo inquilino, que es un chico guapo y sensible. Y de los sustitos iniciales pasamos a una versión edulcorada de ‘Ghost’ (que ya es decir), con melodías románticas, lágrimas forzadas y un final incoherente. Lo que más me duele es que los protagonistas sean dos intérpretes que me caen especialmente bien: Reese Witherspoon y Mark Ruffalo, que con el tiempo han demostrado su valía (sobre todo él). Basada en la novela de Marc Levy ‘If only were true’, la dirección de ‘Ojalá fuera cierto’ corrió a cargo de Mark Waters, quien retomaría la misma temática con ‘Los fantasmas de mis ex novias’ (2009), con Matthew McConaughey y Jennifer Garner. Todavía no me he atrevido a verla.

‘Rosas rojas’ (Ol Parker, 2005)

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La misma persona que me recomienda volver a ver ‘2046’ es la que me avisó de que ‘Rosas rojas’ iba a ser una castaña impresionante. ¿Y qué hice yo? No hacerle caso. Mi mente pensó en dos lesbianas enrollándose en una pantalla gigante, y en que dichas lesbianas serían dos pibonazos como Piper Perabo (grande en ‘El bar Coyote’) y Lena Headey (sí, la Cersei Lannister de ‘Juego de Tronos’). Como era de esperar, la decepción fue mayúscula. No ya por la escasez de escenas de sexo (un pequeño magreo en una floristería y poco más), sino por la endeble, cursi y azucarada historia que escribió y dirigió Ol Parker. En medio del affair entre la novia y la florista se hallaba Matthew Goode provocando risas involuntarias con su cara de lelo. Por otro lado estaba Anthony Head haciéndose el gracioso (sin éxito). Y de vez en cuando una cancioncilla ñoña se iba riendo de mí por haber pagado la entrada. Justo castigo. Después de ‘Rosas rojas’, Ol Parker se tiró cinco años desaparecido. Volvió como guionista de ‘El exótico Hotel Marigold’ (2011 y 2015) y como director de ‘Ahora y siempre’ (2012). Parece que el periodo de reflexión le sirvió de algo. A mí también.

‘Tirante el Blanco’ (Vicente Aranda, 2006)

Tirante el Blanco

‘Tirant lo Blanc’ es a la literatura catalana lo que ‘El Quijote’ a la española: una obra de valor incalculable que, de tanto estudiar y analizar en el instituto, terminas odiando profundamente. Sin embargo, guardaba un buen recuerdo del libro de Joanot Martorell, con su inocencia caballeresca y sus escenas picantes… antes de que el fallecido Vicente Aranda la redujera a un seguido de imágenes eróticas sin fundamento. Los problemas empiezan con la pésima elección de Tirant, encarnado por un tal Casper Zafer que supongo habrá hecho carrera de modelo, porque de actor prácticamente no ha vuelto a ejercer. Un pasmarote importante. Y algo similar podríamos decir de Esther Nubiola como Carmesina. Menos mal que Leonor Watling (Plaerdemavida) y Victoria Abril (Viuda Reposada) le daban algo de empaque (y de erotismo). Ahora bien, lo realmente bochornoso es el final, ambientado en la batalla de Constantinopla, donde a Aranda sólo se le ocurrió mover la cámara de un lado a otro y meter efectos de videoclip para disimular que se le había acabado el presupuesto. La película no recibió nominaciones a los Goya y confirmó el declive del director barcelonés, que terminaría su carrera con ‘Canciones de amor en Lolita’s Club’ (2007) y ‘Luna caliente’ (2009).

‘Next’ (Lee Tamahori, 2007)

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Es difícil saber si ‘Next’ es el peor bodrio de los que Nicolas Cage se ha visto obligado a rodar en los últimos años. Aquí interpreta a un mago de Las Vegas con facultades visionarias que es secuestrado por el FBI para desactivar una bomba nuclear. Para ello lo atan a una silla de tortura y lo mantienen con los ojos abiertos como al chico de ‘La naranja mecánica’, pero en cutre. Luego hay dos mujeres en liza: Julianne Moore como la agente que recluta al mago, y Jessica Biel como la novia cañón recién salida de la ducha (tal cual). Si tendría poca chicha la película, que los autores del cartel colocaron estratégicamente los pechos de la Biel para llamar la atención… Total; al final de la película hay una especie de bucle temporal y recuerdo el alivio que sentí al ver que salían los créditos, porque ya estaba temiendo que Lee Tamahori iba a repetir la historia con ligeras e innecesarias variaciones. Nicolas Cage y Jessica Biel tuvieron el honor de ser nominados a los Razzie en las categorías de peor actor y peor actriz de reparto; en ambas fueron derrotados por Eddie Murphy (sí, en ambas).

‘Somewhere’ (Sofia Coppola, 2010)

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‘Las vírgenes suicidas’ me gustó, ‘Lost in translation’ me enamoró, ‘María Antonieta’ me pareció defendible, pero entonces llegó ‘Somewhere’ y de repente el nombre de Sofia Coppola empezó a darme repelús. En teoría, la película refleja el hastío de un actor ultrafamoso (Stephen Dorff) que intenta recomponer la maltrecha relación con su hija de 11 años (Elle Fanning). En la práctica, ‘Somewhere’ es una repetitiva fábula sobre la artificialidad del mundo hollywoodiense, explicada con ese tufillo presuntuoso que hasta entonces Coppola había sido capaz de controlar. Pobrecitos ellos, el padre y la hija, tan ricos, tan guapos, tan admirados y, sin embargo, tan huecos por dentro. Cero empatía por mi parte. Máximo aburrimiento. Incalculable valor el del tiempo que perdí viéndola (menos mal que no era larga: 97 minutos). Esta vez no la premiaron ni los festivales de cine independiente. Normal. Como normales eran los comentarios negativos de la gente que abandonaba la sala. Fijáos si me dura el disgusto, que todavía no me he atrevido a ver ‘The Bling Ring’ (2013).

‘Sleeping Beauty’ (Julia Leigh, 2011)

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De este espanto ya os hablé en su día y mi opinión sigue siendo la misma. Resumiendo: una universitaria necesita dinero para pagarse los estudios y acepta ser la esclava sexual de una comunidad de ricos degenerados. El trato es que ella ganará un montón de pasta a cambio de beber una infusión que la convertirá, literalmente, en una bella durmiente. Así, los ricachones podrán abusar de todos los orificios de su cuerpo sin que ella se entere. Como historia puede pasar, pero Julia Leigh se empeña en narrarla de manera poética, defendiendo incluso a los vejestorios que pagan por estos servicios. Leigh utiliza un estilo gélido, imagino que como metáfora de la sociedad moderna, incapaz de sentir remordimientos. No sé. Emily Browning le prohibió a su padre ver la película, y no me extraña; yo haré lo mismo con mis amigos y familiares, pero creo que por motivos muy diferentes. El film compitió por la Palma de Oro del Festival de Cannes (cómo no), pero afortunadamente se quedó sin premios. Para bellas durmientes ya tenemos la de Disney.

Este artículo tiene 5 comentarios
  1. Adjakarta at

    Jajaja! Un post muy divertido! Si te consuela todos hemos cometido ese tipo de errores, empezando por “El peque se va de marcha” Creo que en un par de pelis íbamos juntos… Ahora que el cine está tan caro somos más exigentes, hemos aprendido a hostias :p Las oportunidades en casa, al cine solo apuestas seguras y aún así….

  2. Serxaina at

    ¿Te das cuenta que del mismo modo que hay mentes retorcidas las cuales salen de ver “Super Size me” con unas ganas increíbles de zamparse una Big Mac, ahora puede apetecerles desafiar al destino viendo alguna de éstas “recomendaciones”? Si es que hay que ir con cuidado…

  3. Víctor Guerrero Author at

    Adjakarta: Sí, a base de palos hemos ido afinando la puntería, pero alguna se nos sigue colando… Acuérdate de ‘Jersey Boys’. De las que salen en la lista creo que fuimos juntos a ‘Next’ y ‘Somewhere’ :)

    Serxaina: Totalmente de acuerdo, cuando leo una lista así me entran ganas de hacer lo contrario a lo que me recomiendan. Tú misma, ya me contarás :P

  4. Nuria at

    Pues yo de ‘2046’ no tengo un mal recuerdo para haberla visto en clase en una asignatura de la uni. Pero sí reconozco que vimos ‘In the mood for love’ y me gustó muchísimo más. Así como peli asiática que me pareció lenta que era para quedarse dormido en el cine, recuerdo una coreana, “Primavera, verano, otoño, invierno… Y primavera’, que acabo de ver que en 2003 se llevó el premio del público en el Festival de San Sebastián.
    Aparte de esto, la película más infumable que he visto en el cine ha sido ‘City of Angels’. Soporífera. Para irse de la sala antes de que acabe.

  5. Víctor Guerrero Author at

    Nuria: Ya que estamos con pelis asiáticas aburridas, que no se me olvide ‘Hierro 3’, otra que podría haber entrado en la lista. ‘City of Angels’ es horrible, pero con el final te echas unas risas :)

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