‘Langosta’ (2015)

‘Langosta’ (2015)

‘Langosta’ fue la primera película para la que el director griego Yorgos Lanthimos contó con un reparto de estrellas internacionales, entre los que destacaban Colin Farrell, Rachel Weisz, Léa Seydoux, John C. Reilly o Ben Whishaw, junto con habituales de su cine como Angeliki Papoulia. Quizá por eso esta vez fue tenido en cuenta por la Academia de Hollywood, que le incluyó entre los cinco nominados al Oscar al mejor guion original.

Desde luego el texto es original, de eso no hay duda. Otra cosa es que consiga el propósito de Lanthimos: reflexionar, desde una visión cínico-absurda, sobre los dogmas morales, sexuales y románticos que imperan en nuestra sociedad. Hay que reivindicar la valentía de su apuesta, pero aunque las formas están claras, el contenido se queda a medias.

La película se sitúa en un futuro distópico en el que las personas están obligadas a convivir en pareja por obligación. Sean heteros u homosexuales, hombres y mujeres deben alejarse de la tentación de vivir solteros; porque, como el propio Hollywood nos ha demostrado millones de veces, la única forma de ser feliz en esta vida es encontrar a tu media naranja y casarte. Los solteros son bohemios o pervertidos. Así, a través de gags visuales y frases surrealistas, el film satiriza los ideales sensibleros con los que nos han educado social y culturalmente.

Patetismo extremo

Excepto el protagonista, David (Colin Farrell), el resto de personajes encarnan el patetismo de quienes hacen lo imposible por encontrar pareja. Lanthimos lleva las situaciones al extremo, destilando mala baba, con engaños, mentiras y autolesiones. Su objetivo en cada escena es coger un tópico y estirarlo como un chicle, hasta llegar a la más absoluta irracionalidad. Y lo bueno es que su ácido análisis no se limita al ideal del matrimonio, sino a los dogmas en toda su extensión; a la necesidad que tienen otros de decirnos qué ser, qué pensar y qué sentir. Algo que se podría aplicar a los talibanes de las dietas, los embarazos o las mascotas.

Los personajes se mueven con dificultad, como si estuvieran hechos de hojalata, y hablan de manera telegráfica y aséptica. Es una forma de reflejar el miedo a expresarse, a decir algo que pueda incomodar a los defensores del dogma o que nos pueda colocar el estigma de la oveja descarriada. Es también una metáfora de la estupidez con que abordamos las relaciones humanas y de los problemas de la incomunicación. En este sentido, Lanthimos barniza el metraje con una gruesa capa de gelidez bajo la cual es difícil respirar.

Yo quiero ser un perro

¿Qué sobra pues en ‘Langosta’, si Lanthimos logra transmitir estos mensajes correctamente? En primer lugar, la boutade de convertir a los clientes del hotel en animales si no abandonan su soltería antes de 45 días; ni tiene gracia, ni apuntala el objetivo de la película, menos aún cuando uno puede escoger el animal que desee (yo querría ser un perro). Y en segundo lugar, su frustrado intento de dar esperanza mediante la relación de David con la miope (Rachel Weisz). Lanthimos se ahoga en su propia negatividad, provocando que el espectador se tome la conclusión con una indiferencia supina en vez de hacer que se pregunte y ahora qué.

‘Langosta’ no pudo ganar el Oscar al mejor guion original, que fue para ‘Manchester frente al mar’, pero sí conquistó el premio del jurado del Festival de Cannes. En este 2017, el certamen francés ha premiado a Yorgos Lanthimos por el guion de su nueva película: ‘The Killing of a Sacred Deer’.

CALIFICACIÓN
3 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘The Lobster’. Dirección: Yorgos Lanthimos. Guion: Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou. Reparto: Colin Farrell, Rachel Weisz, Jessica Barden, Olivia Colman, Ashley Jensen, Ariane Labed, John C. Reilly, Léa Seydoux, Ben Whishaw. Duración: 119 minutos. Países: Grecia, Irlanda, Países Bajos, Francia y Reino Unido.

Otras críticas

«Langosta es justo lo contrario que esa terrible sociedad, paternalista e ininteligible, que disecciona con gran acierto. Una que, por desgracia, nos resulta angustiosamente familiar» (John Tones, ‘Canino’). (+)

«…al final su hermetismo resulta un tanto pedante» (Sergi Sánchez, ‘Fotogramas’). (+)

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