‘La soga’ (1948)

‘La soga’ (1948)

‘La soga’ es una de las películas que mejor cuadran con la definición de suspense que Alfred Hitchcock le explicó a François Truffaut en su famosa conversación. El espectador sabe desde el principio que hay un cadáver en el interior de un arcón y quiénes son los asesinos; maneja toda la información del crimen, mientras que los familiares de la víctima y el encargado de recomponer el puzle —en este caso, el profesor de filosofía Rupert Cadell (James Stewart)— arrancan la partida con desventaja.

Pero ‘La soga’ no ha pasado a la historia del cine solamente por su intriga, sino también por aspectos formales en los que Hitchcock tiene mucho mérito. El director británico nunca le tuvo miedo a las innovaciones técnicas; de hecho fue de los pocos que se atrevió a experimentar con el sonido cuando aún se debatía su viabilidad. En ‘La soga’, Hitchcock rueda por primera vez en color y riza el rizo simulando un plano secuencia de 80 minutos. Como en el caso de ‘Birdman’ (Alejandro González Iñárritu, 2014), esto sólo fue posible gracias a una perfecta planificación de movimientos de cámara y a los decorados móviles construidos para la ocasión, destacando un diorama de Nueva York que va cambiando con el paso de las horas, revelando un curioso cameo de Hitchcock en rojo neón, e incorporando las siluetas del Empire State y el edificio Chrysler.

Homosexualidad y psicopatía

Otro aspecto a destacar de ‘La soga’ es el de la homosexualidad nada reprimida de los asesinos. Brandon (John Dall) y Phillip (Farley Granger) son dos universitarios que comparten apartamento y se sienten atraídos el uno por el otro, aunque las alusiones a su condición sexual tuvieron que ser muy sutiles para superar la barrera de los censores. Brandon ejerce de sujeto dominante mientras que Phillip, más tímido, le sigue la corriente porque está enamorado de él, como se deduce de las razones que esgrime para haberle ayudado a estrangular a un compañero de universidad llamado David Kentley (Dick Hogan). De hecho, tanto Montgomery Clift como Cary Grant rechazaron aparecer en la película para evitar que el público confirmara los rumores de que eran bisexuales.

Ahondando un poco más en esta idea, se puede afirmar que Brandon es un psicópata que sólo obtiene placer mediante la violencia y exhibiendo su pretendida superioridad intelectual frente a quienes le rodean. No es casualidad que justo después de asesinar a David encienda un cigarro y se recree en una primera calada post-orgásmica, acto que repetirá cuando los invitados hayan abandonado el apartamento y crea haberse salido con la suya. Y más directa aún es la metáfora de la botella de champán que Phillip, completamente sometido a él, le ayuda a descorchar.

Por último, faltaría nombrar la justificación del asesinato que realiza Brandon deformando la teoría del superhombre de Friedrich Nietzsche, y arrogándose el poder de decidir sobre la vida de los demás, concepto que el profesor Cadell le rebatirá acertadamente en un clímax rodado con estilo teatral. Es otra cuestión que invita al espectador a reflexionar sobre los límites del ser humano, sobre sus obligaciones como individuo frente a la sociedad.

‘La soga’ es, por tanto, una película técnicamente impecable que ofrece múltiples lecturas. Tanto si se busca un entretenimiento repleto de humor negro, como si se quiere profundizar en otros debates, resulta muy recomendable, y no me extraña en absoluto que sea utilizada con frecuencia por profesores de educación secundaria o universitaria para hablar a sus alumnos sobre los temas aquí descritos.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Rope’. Dirección: Alfred Hitchcock. Guión: Hume Cronyn, a partir de la obra de Patrick Hamilton. Reparto: James Stewart, John Dall, Constance Collier, Douglas Dick, Edith Evanson, Dick Hogan, Joan Chandler, Farley Granger, Cedric Hardwicke. Duración: 80 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“…es una película en la que el espectador sufre con el asesino, inexplicablemente está de su lado…” (Alberto Abuin, ‘Blogdecine.com’ (+)

“…es una auténtica maravilla para disfrutar, concisa, concreta, breve, pero demoledora visual e intelectualmente” (’39 escalones’). (+)

Este artículo tiene 2 comentarios
  1. Rafael at

    Con una vez que se vea esta película, desde mi punto de vista, basta. Es una pelicula lenta y aburrida cuya trama no consigue cautivar al espectador. Tal vez aborde, con estilo, la compleja personalidad de los personajes, y cuestione elementos sociologicos profundos, pero es un tostón, que la primera vez te puede engañar pero repetir su visionado sería un exceso.

    Un trabajo menor de Hitchcock.

  2. Kalifakis at

    Buah, peliculón con todas las letras.

    La soberbia del homicida saca lo peor de cada espectador, que asiste al desfile de la vanidad con una parte importante de connivencia. Hay un atractivo innato en la figura del asesino, su dominio de la situación, la sangre fría y ese complejo napoleónico al que solo un Sancho Panza delgaducho y metomentodo es capaz de desarmar.

    Una de las películas de mi vida.

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