‘La senda tenebrosa’ (1947)

‘La senda tenebrosa’ (1947)

Delmer Daves es uno de los directores de cine clásico que vale la pena reivindicar de vez en cuando. Puede que en su filmografía no haya títulos que llamen la atención del público o que en los libros de historia siempre quede a la zaga de los grandes del oficio. Pero en sus películas se aprecia la huella de un cineasta curioso, dotado de un talento especial tanto para la puesta en escena como para los guiones que él mismo escribía y por los cuales se había hecho un hueco en la industria desde finales de los años veinte. Además, Daves tiene para todos los gustos, ya que en las treinta películas que dirigió entre 1943 y 1965 hay sitio para el género negro, el bélico, el western, y hasta el péplum.

‘La senda tenebrosa’ es el cuarto largometraje de Delmer Daves. Se trata de una adaptación de la novela ‘Dark Passage’ de David Goodis, autor del libro en el que basa en la película de François Truffaut ‘Tirad sobre el pianista’ (1960), entre otros. La financiación de ‘La senda tenebrosa’ corrió a cargo de Jack L. Warner, que puso a disposición de Daves a la pareja más famosa de Hollywood: Humphrey Bogart y Lauren Bacall, que llevaban dos años casados y ya habían rodado juntos ‘Tener y no tener’ (1944) y ‘El sueño eterno’ (1946), ambas producidas por la Warner Bros. y dirigidas por Howard Hawks. Por lo tanto, parece claro que el estudio tenía bastante confianza en el trabajo que podía hacer Daves con la materia prima de Goodis.

Lo que no sabía Jack L. Warner era que la creatividad de Daves le iba a dar un disgusto. El director decidió rodar la primera hora de película con una cámara subjetiva que situaba al espectador en los ojos del personaje interpretado por Bogart. Cuando Warner se enteró de que su actor franquicia (y el mejor pagado de Hollywood, con un sueldo de 450.000 dólares anuales) no iba a aparecer hasta mucho después del ecuador del metraje, amenazó con destituir a Daves. Pero el rodaje estaba tan avanzado que le habría supuesto perder casi toda la inversión, así que se mordió la lengua y dejó que Daves terminara el trabajo. Eso sí: nunca más volvería a ser el productor ejecutivo de una de sus películas.

La decisión de esconder a Bogart durante 62 minutos puede que fuera un lastre para la taquilla —así como la decisión del actor de no cooperar con el Comité de Actividades Antiamericanas—, pero desde el punto de vista cinematográfico es una decisión tan arriesgada como sugerente. Al ver a los otros personajes mirando directamente a cámara, el espectador se siente interpelado por ellos y se adentra en la psicología del protagonista, compartiendo su miedo a ser detenido por la policía y sus dudas sobre hasta dónde llegará su desesperada huida. Daves rueda el mayor tiempo posible desde la mirada de Bogart, reduciendo la voz en off a la mínima expresión. Y cuando no tiene más remedio que salirse del personaje, busca soluciones imaginativas para ocultarlo, como dejarlo fuera de plano o ensombrecerle el rostro. Con ello, Daves acentúa el carácter sombrío de un personaje que tal vez haya sido víctima de una injusticia, pero que tampoco es ningún angelito.

La senda tenebrosa (1947)

En la puesta en escena de Daves juega un papel esencial la fotografía de Sidney Hickox, otro de los hombres más talentosos de la Warner. Ambos aprovechan la singular orografía de San Francisco —lugar natal de Daves— para crear una atmósfera turbia, dibujando una ciudad de estrechos callejones, avenidas infestadas de coches y empinadas colinas por las que los personajes se desplazan con dificultad. Es particularmente brillante la secuencia que arranca con Bogart subiéndose al taxi y termina en la consulta del cirujano, donde Daves se atreve a insertar otro recurso creativo como las imágenes oníricas para construir la elipsis del antes y el después de la operación. Y es que la noche de San Francisco podía ser tan inquietante como la de Nueva York o Los Ángeles.

Ante este festín visual, el guion de ‘La senda tenebrosa’, aun siendo notable, queda en un segundo plano. Las explicaciones acerca de cómo ha llegado el protagonista a esta situación límite se van filtrando poco a poco, y a veces los argumentos caen por su propio peso. La facilidad con que Irene Jansen (Lauren Bacall) encuentra al fugitivo oculto en los matorrales o el inconsistente modus operandi de Madge Rapf (Agnes Moorehead) para salvar el culo en el juicio son algunos de los peajes que paga Daves a cambio del objetivo final: cerrarle todas las salidas al protagonista. Fijaos por ejemplo en que la operación de cirugía estética apenas alivia sus problemas, o en que durante su huida se ve involucrado en otras tres muertes (la de su mejor amigo, la del chantajista y la de la propia Madge). Hay un plano impresionante de Daves hacia el final de la película que refuerza el laberinto en el que se encuentra: una toma general de la gigantesca San Francisco vista desde arriba, con un Bogart diminuto e incluso paralizado ante la certeza de que terminarán atrapándolo.

La función de Bacall en ‘La senda tenebrosa’ se reduce a la de cómplice de Bogart, pero también es llamativa su firme determinación a oponerse a las autoridades que un día condenaron injustamente a su padre. Los diálogos intensifican la mirada felina y la voz rasgada de Bacall, transformando la simpatía inicial con el más que cantado enamoramiento del fugitivo, que se produce a partir de que éste estrena su nuevo y envejecido rostro. La llamada de Bogart desde la estación de autobuses provoca un intercambio de frases hermosas, propias de un romanticismo seco y agónico, pero despojado de arrebatos melodramáticos. Habría sido coherente terminar ahí la película, y tal vez esa había sido la idea de Daves (habría que revisar las notas de producción). Así, el epílogo parece una imposición del cabreado Warner, pero Bogart y Bacall eran una pareja con tanta química que la escena de la playa peruana deja un poso placentero.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Dark Passage’. Dirección: Delmer Daves. Guion: Delmer Daves, basado en la novela homónima de David Goodis. Reparto: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Bruce Bennett, Agnes Moorehead, Tom D’Andrea, Clifton Young, Douglas Kennedy, Rory Mallinson. Duración: 106 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

«…toda la película está construida como una especie de pesadilla de la que el protagonista intenta escapar» (‘El Gabinete del Doctor Mabuse’). (+)

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