‘La novia vestía de negro’ (1968)

‘La novia vestía de negro’ (1968)

La conversación que François Truffaut mantuvo con Alfred Hitchcock en 1962 influyó de tal manera en el director francés que en 1968 se vio impulsado a rendirle homenaje con ‘La novia vestía de negro’. El filme se basaba en una novela original de Cornell Woolrich (autor de ‘La ventana indiscreta’), que curiosamente falleció ese mismo año tras una década de adicción a la bebida. Además, Truffaut pudo contar para la banda sonora con el más hitch de los compositores: Bernard Herrmann, autor de las partituras de ‘El hombre que sabía demasiado’, ‘Vértigo’, ‘Con la muerte en los talones’, ‘Psicosis’, ‘Los pájaros’ y un largo etcétera. Todo un lujo.

La película narra la misma historia de venganza que treinta y cinco años más tarde inspiraría a Quentin Tarantino para los dos volúmenes de ‘Kill Bill’: una recién casada se queda viuda a los cinco minutos de decir “sí, quiero” y decide ajustar cuentas con los asesinos de su marido. Aunque Tarantino dijo no conocer la película de Truffaut, cuesta creer que a un gran cinéfilo como él se le hubiera escapado esta referencia; parece más un exceso de celo frente a quienes le pudieran acusar de haber plagiado la idea. Es más, en ‘Kill Bill’ se repite la imagen de la novia tachando los nombres de sus víctimas y hasta hay una pieza de Bernard Herrmann. ¿Demasiadas coincidencias?

Sadismo lúdico

Volviendo a ‘La novia vestía de negro’, François Truffaut dirige una película que, en efecto, recuerda al cine de Hitchcock, pero que no renuncia a la ingenuidad ni a la ligereza propias de su filmografía. Es verdad que la historia es truculenta y está llena de asesinatos, a cada cuál más creativo; pero Truffaut juega en todo momento la baza del humor negro, haciendo que el espectador se divierta con el patetismo de los hombres ajusticiados por Julie Kohler (Jeanne Moreau). El interés no se centra tanto en las motivaciones de la novia —explicadas mediante flashbacks— ni en si podrá salirse con la suya —es evidente que lo hará— sino en cuándo y cómo llevará a cabo la venganza. Así, Truffaut plantea un ejercicio de sadismo lúdico en el que la partitura de Herrmann llega a resultar igual de cínica y divertida.

Ubicada pues en un plano de tragicomedia, ‘La novia vestía de negro’ esquiva las dudas razonables en las que podría haber tropezado de haber recibido un tratamiento más acorde con los cánones del thriller: por ejemplo, cómo sabe la novia cuál es la identidad y el paradero de los asesinos, o por qué una mujer sin ningún tipo de experiencia previa —que sepamos— es capaz de matar con tanta frialdad y tan poca oposición. Y otra lectura interesante sería analizar la película desde una óptica feminista: todas las víctimas son hombres que hablan desde un estatus de superioridad de género, que desprecian a las mujeres, que las manejan, las violan o las reducen a objetos decorativos. La novia sabe cómo sacar provecho de toda esa soberbia varonil.

Jeanne Moreau interpreta el papel protagonista con la fuerza arrolladora de la que ya había hecho gala en ‘Jules y Jim’ (1962), y el reparto masculino también está a un gran nivel. Además, a diferencia de las últimas películas de Truffaut, como ‘Fahrenheit 451’ (1966), ‘La novia vestía de negro’ obtuvo una buena acogida entre la crítica especializada e incluso compitió por el premio al mejor filme extranjero del Festival de Cannes, si bien en esa edición la ganadora fue ‘Guerra y paz’, de Sergey Bondarchuk.

CALIFICACIÓN
3,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘La mariée était en noir’. Dirección: François Truffaut. Guion: François Truffaut y Jean-Louis Richard, basado en la novela de Cornell Woolrich. Reparto: Jeanne Moreau, Michel Bouquet, Jean-Claude Brialy, Charles Denner, Claude Rich, Michael Lonsdale, Daniel Boulanger, Alexandra Stewart, Christophe Bruno. Duración: 107 minutos. País: Francia.

Otras críticas

“El director se lo pasa de miedo rodando enormes plano-secuencia cada dos por tres, creando una atmósfera de suspense digna del gran maestro. Y una vez más, la mujer y el amor como eje central de la película” (Alberto Abuín, ‘Espinof’). (+)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *