‘La llegada’ (2016)

‘La llegada’ (2016)

[Atención: esta crítica contiene SPOILERS]

A Denis Villeneuve le gusta jugar con la atmósfera de sus películas. El director quebequés cree, con razón, que la forma de explicar una historia influye positivamente en el fondo, logrando que el público se sienta involucrado y empatice con los personajes (ejemplo de ello es la tremenda ‘Prisioneros’). La idea se repite en ‘La llegada’, la película de ciencia ficción que más está dando que hablar en este 2016, con un aluvión de opiniones a favor y en contra. En la puerta del cine, en las columnas de prensa, en las redes sociales, apenas hay término medio: unos dicen que estamos ante una obra profética y otros que, además de ser pretenciosa, está más hueca que esas naves con forma de ortostato (dícese de las piedras que componen la estructura de los dólmenes prehistóricos). Sé que lo cómodo en estos debates es quedarse en dicho término medio para no indignar a ninguna de las dos partes. Pero juro que si me quedo ahí es porque así lo siento. Ni tanto, ni tan calvo.

‘La llegada’ pone sobre la mesa un aspecto a resolver en nuestros futuros contactos con alienígenas (porque los habrá, aunque ni usted ni yo lo veamos): el lenguaje. Es decir, cómo reaccionar si los extraterrestres, en vez de arrasar La Tierra con láseres que ni Michael Bay podría imaginar, aterrizan en diferentes regiones del planeta con el único objetivo de hablar. Tal vez entonces llegue la era de los filólogos y traductores, tan denostados hoy día; porque, como en el caso de Louise Banks (Amy Adams), serán ellos quienes tendrán las claves para decodificar los mensajes, en base a patrones de preguntas y respuestas. Ahora bien, ‘La llegada’ no se queda en la anécdota de entender qué dicen estos pulpos gigantes, sino que profundiza en el hecho de cómo el lenguaje puede ser un arma para reprogramar nuestro cerebro a todos los niveles: para cambiar nuestra concepción del tiempo, del espacio y, por tanto, de aquello que llamamos vida.

Como Christopher Nolan en ‘Interstellar’, Denis Villeneuve parte de una investigación científica —con el componente lingüístico como novedad— para entablar un debate puramente emocional. Es como si, pese a toda su ambición racionalista, ambos directores quisieran hacer una defensa a ultranza de los valores humanos: el amor, la culpa, el perdón. Si en ‘Interstellar’ esto se daba en un astronauta que perforaba el universo para volver con su hija, en ‘La llegada’ es una lingüista (no una cualquiera: la mejor del mundo) quien debe amoldar su existencia personal al descubrimiento global. Y en ambos casos —pero más en ‘La llegada’, por lo trágico del dilema— esta particularización evita que el público se pierda en teorías y análisis cuánticos con los que quizá no quería enfrentarse cuando se dejó los ocho euros de rigor en la taquilla del cine. En otras palabras: la historia de la profesora Banks aporta la calidez necesaria para aliviar la densidad argumental.

'La llegada' (2016)

Tensión sostenida

Villeneuve imprime un ritmo lento a la acción, lo cual decepcionará a quienes busquen una película más típica, pero es una decisión acertada porque nos sumerge en el misterio de qué se proponen los alienígenas y, a posteriori, en el drama personal de Louise Banks. La fotografía ceniza de Bradford Young, junto con la espectral banda sonora de Jóhann Jóhannsson, contribuyen a ese clima de tensión que rara vez llega a explotar, como si el director quisiera entonar un do sostenido hasta los créditos. Por último, Joe Walker —nominado al Oscar por ‘12 años de esclavitud’— se marca un montaje fantástico, especialmente cuando su objetivo es confundir a Louise Banks acerca de lo que dictan sus sentidos y, con ello, a un espectador plenamente entregado a la causa.

La pregunta que uno se hace cuando pasan los días y la bruma de la película se va disipando, es si esta parafernalia técnica —brillante, vuelvo a repetir— no será utilizada como señuelo. Vamos a ser claros: como en ‘El sexto sentido’ de Shyamalan, ‘La llegada’ juega casi todos sus boletos a un twist que, una vez comprendido, nos hace repensar todo lo que hemos visto antes. Una idea bien presentada que sirve para identificarnos con la protagonista, pero que no deja de tener algo de tramposo, con un giro muy forzado y que deja un regusto decepcionante una vez descubierto (y eso si uno lo descubre cuando quiere el director, en el clímax, y no antes de). Pero eso no es lo peor. Lo peor es que a partir de ahí llega un epílogo que raya la cursilería (incluyendo una bochornosa frase del personaje de Jeremy Renner que podría haber escrito Michael Bay), con la música empujando a una épica innecesaria. Como si Denis Villeneuve hubiera estrellado su ortostato en lugar de frenar, serenamente, a pocos metros del suelo.

Por esto decía al principio de la crítica que me sitúo en el término medio entre quienes ponen a ‘La llegada’ por las nubes y quienes la tachan de aburrida y pretenciosa. Sin embargo, hay algo en lo que todas las críticas coinciden, y yo no voy a ser menos: Amy Adams. La guapa, lista y talentosa Amy Adams. Lo tiene todo. Hasta es pelirroja. Lleva muchos años demostrando lo buena que es, tanto en comedias ligeras como en thrillers y dramones. Tiene 42 años y ya ha sido nominada cinco veces al Oscar, pero repasando dichas candidaturas aún me salen otro puñado de grandes interpretaciones. ‘La llegada’ es una de ellas. Otra de ellas. Su personaje eclipsa a los demás porque, como decía, la película acaba siendo la historia de Louise Banks por encima de Abbott y Costello o de la humanidad expectante. Pero nada habría sido igual sin el pulso de Amy Adams para cuadrar el desconcierto, el temor y, finalmente, la valentía de vivir la vida que nos pertenece.

CALIFICACIÓN
3,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Arrival’. Dirección: Denis Villeneuve. Guion: Eric Heisserer, basado en el relato ‘Story of your life’, de Ted Chiang. Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg. Duración: 116 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

«…un festival de felices ideas visuales con ecos de Kubrick, que combina los temas de ‘Contact’, la ambición de ‘Interstellar’ y el mesianismo de ‘El árbol de la vida’ o ‘Señales’» (Manu Yáñez, ‘Fotogramas’). (+)

«El problema no es solo que, mientras deja abruptamente de dirigirse a nuestra mente para hacerlo a nuestro corazón, ‘La llegada’ no logre convencernos de que ese sentimentalismo se ha ganado su lugar en el relato; el problema es que ese tercer acto acaba poniendo en entredicho al primero» (Alejandro Alegré, ‘El Confidencial’). (+)

Este artículo tiene 2 comentarios
  1. Hildy Johnson at

    Felices fiestas, Victor.

    Yo disfruté muchísimo de La llegada, y me gusta la filmografía de Villeneuve, precisamente por algo que resaltas en tu primer párrafo: cómo crea atmósferas en cada una de sus historias.

    Y me parece la más positiva de todas las películas del director… con una bonita ingenuidad e inocencia (que carecían sus demás largometrajes). Además de parecerme tremendamente interesante esa reflexión que realiza sobre el lenguaje y la comunicación.

    … qué lindos Abbott y Costello.

    Beso
    Hildy

  2. Víctor Guerrero Author at

    Hola, Hildy. De Villeneuve me encantó ‘Prisioneros’, pero ‘La llegada’ no me ha parecido tan redonda (¿demasiado ambiciosa?) mientras que ‘Sicario’ sería la más fallida porque toda esa atmósfera no está al servicio de una historia con gancho, sino —creo yo— a una intención puramente esteta. Aún así, reconozco que es un director que busca tener un sello propio, lo cual es de aplaudir.

    ¡Felices fiestas para ti también! Nos seguimos leyendo en 2017.

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