‘Fahrenheit 451’ (1966)

‘Fahrenheit 451’ (1966)

«Leer nos hace infelices». Éste es uno de los argumentos que utiliza el capitán de bomberos de ‘Fahrenheit 451’ para justificar su trabajo: quemar libros en vez de apagar incendios. Y no podría estar más de acuerdo. Leer nos hace infelices porque nos obliga a cuestionar la realidad. Siguiendo la lógica de la sociedad distópica creada por Ray Bradbury, lo mejor sería hacer como Homer Simpson: meternos un lápiz por la nariz, sentarnos frente a la televisión y vivir sin preocupaciones existenciales. Morir ignorantes, pero morir contentos; anestesiados ante el dolor de la vida cotidiana, reprimiendo esa voz interior que de vez en cuando nos agarra del estómago. Pero, como en toda distopía, siempre hay alguien dispuesto a rebelarse contra el poder. En la película de François Truffaut es el bombero Guy Montag (Oskar Werner) quien empieza a interesarse por las toneladas de libros que arden ante sus ojos.

‘Fahrenheit 451’ respeta los temas implícitos en la novela de Bradbury, como la alienación del individuo a base de reprimir su pensamiento crítico. No olvidemos que la novela se publicó en plena expansión de la televisión, a mitad de los cincuenta, y que éste medio de comunicación se vio desde el principio como un peligro para los ciudadanos: es tentador llegar a casa, estirarse en el sofá y dejar que el presentador de turno te explique cómo es el mundo, en lugar de descubrirlo por uno mismo. Leer es una actividad sospechosa, propia de gente triste y solitaria; gente que siempre está poniendo peros a las cosas, que no se conforma con lo que le cuentan. En cambio, la televisión nos hace felices porque se limita a llenar el tiempo vacío desde que llegamos de trabajar hasta que nos vamos a dormir.

Lógicamente, una distopía exagera los peligros para poner a los personajes en situaciones límite, pero no se puede negar que ‘Fahrenheit 451’ parte de una realidad vigente. ¿Cuántas veces nos hemos sentido como Linda (Julie Christie), la mujer de Montag, en estado catatónico frente al televisor? ¿Cuántas veces hemos asistido a la misma conversación sobre temas intrascendentes como el maquillaje, la ropa o la vida social de los futbolistas? Ojo, el problema no es que de vez en cuando queramos desconectar el cerebro: es natural y, a veces, hasta necesario. El problema llega cuando esa desconexión se convierte en una costumbre tan enraizada que termina provocando el reseñado efecto anestesia. En cierto modo, leer libros es como ir al gimnasio: ejercita la mente y nos mantiene alerta.

La pérfida literatura

‘Fahrenheit 451’ —temperatura a la que el papel entra en combustión— fue la primera película de Truffaut en color y la única en inglés. Parece que el rodaje fue una pequeña tortura para el director tanto por su escaso dominio de la lengua como por sus peleas con Oskar Werner, a quien había dirigido en ‘Jules y Jim’ (1962). Además, Truffaut había dicho con anterioridad que no le gustaban las historias de ciencia ficción porque las consideraba arbitrarias. Con todo, Truffaut supo plasmar los temas principales de la novela con naturalidad, transmitiendo un mensaje de esperanza. Es verdad que renuncia a su ritmo endiablado, pero en los momentos cumbre sigue echando mano del montaje abrupto y las elipsis. A veces parece más una película de Hitchcock que de Truffaut (y más con la excelente partitura de Bernard Herrmann). La paulatina caída de Montag en las pérfidas redes de la literatura es perfectamente creíble, y el doble papel de Julie Christie —por causas de fuerza mayor, ya que no había otra actriz disponible— es un acierto porque representa las dos versiones de una misma persona, entre las que Montag deberá escoger.

La película tiene algo de entrañable por esos decorados de cartón piedra y por los colores chillones tan desfasados, pero en mi opinión sirven para apuntalar la irrealidad en la que viven los personajes (miedo me da la adaptación que estrenará la HBO en breve). También es interesante ir descubriendo los títulos de los libros que arden en la pantalla, algunos insertados por su importancia histórica y otros por el toque irónico de Truffaut (el ‘Mein Kampf’ de Hitler). Pero es evidente que hay que quedarse con el mensaje, y éste no puede ser más cristalino: hasta que llegue la hora de nuestra muerte, podemos vivir una vida o vivir muchas; podemos hacer que nuestra vida tenga sentido o que sea tan feliz como vacía. Podemos leer o podemos ver ‘Hombres, mujeres y viceversa’. Aprovechemos ahora que aún podemos elegir.

CALIFICACIÓN
4,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Fahrenheit 451’. Dirección: François Truffaut. Guion: François Truffaut y Jean-Louis Richard, basado en la novela original de Ray Bradbury. Reparto: Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Driffing, Jeremy Spenser, Bee Duffell, Alex Scott. Duración: 112 minutos. País: Reino Unido.

Otras críticas

«Surrealista y la vez realista, es una película riquísima, que desafía al televidente, y que deja cierto escalofrío que hace preguntar si lo que estamos viendo es ficción, o una realidad de un futuro no tan lejano, en un lugar no tan lejano, que se cristaliza a pasos agigantados» (Edgar Javier Mauricio Cerdán, ‘Cinestonia’). (+)

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