‘El pequeño salvaje’ (1970)

‘El pequeño salvaje’ (1970)

François Truffaut dirigió ‘El pequeño salvaje’ en base a una historia que todavía hoy genera controversia en la comunidad científica. A finales del año 1800, el doctor Jean Itard se hizo cargo del caso de un chico de unos trece años que había sido encontrado por unos cazadores en un bosque cercano a los Pirineos. El chico, bautizado como Victor de Aveyron, respondía a la definición de lo que se conocía como niño salvaje: en el momento de su captura iba desnudo, se mostraba agresivo, y no sabía hablar, leer ni escribir. Aunque no tuvo éxito, el doctor Itard fue el único médico que se preocupó de integrarlo en la sociedad, puesto que sus colegas de profesión concluyeron que se trataba de un deficiente mental. Hoy en día la hipótesis más aceptada es que Victor de Aveyron padecía algún tipo de autismo, y que fue abandonado en el bosque por su propia familia.

El doctor Itard enviaba informes periódicos al ministro del Interior francés indicando los progresos que había realizado con el chico, y Truffaut tomó prestado uno de esos reportes para escribir el guion de la película junto a uno de sus colaboradores: Jean Gruault. Pero aunque las fuentes y el tratamiento del filme sean documentales, el resultado dista mucho de serlo. La intención de Truffaut no era plasmar en imágenes la biografía de Victor de Aveyron, sino disertar acerca de uno de sus temas favoritos, la pérdida de la inocencia, desde una perspectiva radical. A partir de aquí se tomó todas las licencias que casaban con su propósito, por lo que comparar el hecho real con el de la película no tiene ningún sentido (como ocurre en el noventa y nueve por ciento de los casos).

Ser humano es una paradoja

‘El pequeño salvaje’ es una película tierna y cruel al mismo tiempo. Por un lado, hay un claro sentimiento de empatía con el chico, que es arrancado de su hábitat y obligado a emprender el difícil camino de la socialización. Por el otro, se plantea la lógica de que nadie puede ser completamente humano si no se relaciona con sus semejantes, y para ello es necesario comunicarse y respetar unos principios elementales de convivencia. Truffaut, que también encarna al doctor Itard, se mueve siempre entre las dos visiones, poniendo sobre la mesa más preguntas que respuestas y llegando a la terrorífica paradoja de que el ser humano está obligado a coartar su propia existencia para ser un individuo completo.

Hay una escena preciosa —más aún con la estupenda fotografía en blanco y negro de Néstor Almendros— en la que el pequeño salvaje, cuando ya ha empezado a ser domesticado por el doctor Itard, se escapa una noche para aullar a la luz de la luna, mientras cae una cortina de lluvia. Es una escena que capta el ansia de libertad del chico, la nostalgia por volver a ser completamente libre sin más obligaciones que atender las necesidades básicas: comer, beber y dormir. Pero, ¿es esto un ser humano? ¿O es un animal, aunque tenga los rasgos de nuestra especie? En todo caso, su integración es un proceso que genera frustración; como si despertara el salvaje que llevamos dentro y que un día fuimos, hasta que inventamos el lenguaje, implantamos normas y nos volvimos cobardes.

Por ello, cada acto de rebeldía de Victor (interpretado por un excelente Jean-Pierre Cargol) la vivimos como una pequeña victoria que hubiéramos conseguido. Y por eso duele esa última mirada a cámara (recurso ya utilizado por Truffaut en ‘Los 400 golpes’); porque sabemos que, por mucho que nos resistamos, nunca tendremos la fuerza para escapar del control de la sociedad. Dicho de otra manera: nunca podremos desear no ser humanos.

CALIFICACIÓN
3,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘L’Enfant Sauvage’. Dirección: François Truffaut. Guion: François Truffaut y Jean Gruault, basado en el informe de Jean Itard sobre el presunto niño salvaje Victor de l’Aveyron. Reparto: Jean-Pierre Cargol, François Truffaut, Françoise Seigner, Jean Dasté, Annie Miller, Claude Miller, Paul Villé, Nathan Miller, Mathieu Schiffman. Duración: 83 minutos. País: Francia.

Otras críticas

“…una bella parábola sobre el aprendizaje y la experiencia” (‘Fotogramas’). (+)

“La sencillez con la que Truffaut trata el tema juega a su favor y también en contra, dándonos un poco la sensación de que la película es poca cosa, y también de querer saber más” (Alberto Abuín, ‘Espinof’). (+)

Este artículo tiene 2 comentarios
  1. Hildy Johnson at

    ¡Mi querido Victor, cómo estás disfrutando de toda la filmografía de Truffaut! A mí es un director que me gusta mucho. Y solo por Los 400 golpes… para mí entra en mi Olimpo particular. Luego hace un precioso ejercicio cinematográfico de seguir a ese personaje, a Antoine Doinel, en distintas etapas de su vida… como en Besos Robados.

    Curiosamente en La librería de Isabel Coixet… es importante para articularla la importancia que adquiere Farenheit 451 de Bradbury… y hay un homenaje a la película de Truffaut (una voz).

    Jules et Jim me fascinó cuando la vi (me gustaría volver a verla) y me resultó más apasionante cuando descubrí que ella estaba inspirada en la madre ni más ni menos que de Stéphane Hessel, el autor de “Indignaos”…, cercano también a José Luis Sampedro, otro indignado.

    Y qué buena La novia vestía de negro…, la femme fatale y la venganza. Cómo está de nuevo la Moreau.

    … y muchas más que me hacen atractivo este director como La noche americana o La piel dura.

    ¡Todavía me queda por descubrir algún título…, ya pocos, y entre ellos está El pequeño salvaje que tan bien reseñas! Una película de la que he leído infinito, pero se me ha resistido en pantalla… No he tenido oportunidad de verla. Pero pronto la veré…

    Beso
    Hildy

  2. Víctor Guerrero Author at

    ¡Hola, Hildy! Siempre un placer leerte por aquí. En efecto, estoy disfrutando bastante de la filmografía de Truffaut, del que sólo había visto ‘Fahrenheit 451’. Así que ya iba siendo hora de borrar esa laguna de mi currículum. De momento, la que más me ha gustado es ‘Tirad sobre el pianista’, quizá por sus grandes referencias ‘marxistas’.

    Te recomiendo que veas ‘El pequeño salvaje’; intuyo que te gustará, y además da para filosofar durante un buen rato. Y me dejas con la intriga de ‘La librería’ de Coixet; aunque no es una directora que me fascine, tal vez le dé una oportunidad.

    Un beso.

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