‘El manantial’ (1949)

‘El manantial’ (1949)

Si tuviéramos que escoger la película más sonada de Patricia Neal, ésta sería ‘El manantial’, de King Vidor. Sonada no porque fuera un éxito de crítica y público –que no lo fue– sino por el affair que mantuvo con su compañero de reparto, Gary Cooper, el cual estaba casado con una Sandra Shaw a la que ya había engañado anteriormente con otras mujeres. Aquella aventura estuvo a punto de destruir la carrera de Neal, que se había puesto en manos de la Warner Bros. para convertirse en una estrella de Hollywood. Cuando la mujer de Cooper descubrió el engaño, le envió un telegrama pidiéndole que rompiera con su marido. Neal accedió a la petición tras someterse a un aborto y ser humillada en público por Maria, la hija de Cooper, que le escupió en la cara. Años después Patricia y Maria se reconciliaron, pero en aquel momento la actriz entró en una profunda depresión de la que tardaría mucho tiempo en salir.

Así de intensos fueron el rodaje y el estreno de ‘El manantial’, una película basada en un libro de Ayn Rand e inspirada vagamente en la biografía del revolucionario arquitecto Frank Lloyd Wright. Aunque ya tenía 46 años, Gary Cooper encarna a un recién licenciado llamado Howard Roak que está obsesionado con la idea de construir edificios vanguardistas, con formas y materiales poco ortodoxos, alejándose del barroquismo kitsch que impregnaban los rascacielos de las principales metrópolis de los Estados Unidos. Su estilo osado y su afán por preservar su arte sin plegarse a las exigencias de sus clientes le hacen quedarse en el paro, viéndose resignado a aceptar una oferta de obrero en una cantera de Connecticut, donde conocerá a Dominique Francon (Patricia Neal), la altiva hija de un afamado arquitecto. La pasión surge entre ambos, pero Roak no está dispuesto a aparcar sus sueños profesionales y rompe con ella cuando por fin un cliente le presta dinero para construir un rascacielos en Nueva York.

Sin embargo, los caminos de Howard y Dominique se cruzan poco después. El periódico de mayor tirada de Nueva York inicia una interesada cruzada contra los proyectos de Howard, criticando sus extraños gustos y su egoísmo al diseñar edificios presuntamente poco funcionales y diferentes a los que se han levantado hasta la fecha. Uno de los críticos de arquitectura del periódico, Ellsworth M. Toohey (Robert Douglas), es quien lleva la voz cantante siguiendo las instrucciones de su amo, el magnate Gail Wynand (correcto Raymond Massey). La otra articulista de dicha sección resulta ser Dominique, que se despide a sí misma puesto que, maravillada por el talento y la abnegación de su ex amante, no quiere ser partícipe de su destrucción.

Un canto al individualismo

El tema central de la película queda resumido en el speech final de Howard, uno de los más largos del cine clásico (Ayn Rand controló que Gary Cooper dijera hasta la última palabra que ella había escrito). El film en sí es un canto al individualismo y al modelo del sueño americano: que cualquier persona debe tener la oportunidad de expresar sus ideas, desarrollarlas y llegar al éxito con su propio esfuerzo y sacrificio. Dicho así suena genial, pero cuando uno escucha el discurso del visionario arquitecto –que ni el propio Cooper parece comprender– o cuando es testigo de su fe inquebrantable por la libertad, no puede sino relacionarlo con el comportamiento real de la nación de la que tan orgulloso se siente y concluir que está ante un panfleto político de primer orden… lo cual es chocante viniendo de una escritora rusa como Ayn Rand (o no).

Ya he dejado caer que ‘El manantial’ no es precisamente la mejor película del macho man Gary Cooper. El actor pasea por las escenas con parsimonia, sin dotar a su personaje de la emoción necesaria, sin meterse de lleno en el papel, como si sólo cumpliera un molesto trámite y estuviera esperando a que sonara la sirena de fin de rodaje para estrechar entre sus brazos a la joven Neal. Es muy posible que todo parta de un error de casting por parte de la Warner Bros., que quizá debió haber elegido a alguien más joven, con mayor ímpetu y que no pareciera pasado de vueltas cuando, se supone, el protagonista estaba empezando su carrera como arquitecto.

Por el contrario, Neal borda su rol y se ve favorecida porque el guión perfila mejor su personaje, dotándole de humanidad cuando al principio es tan granítica como el mármol de la cantera de su padre. Por lo demás, King Vidor proporciona consistencia a la historia –a pesar de algunos giros un tanto increíbles– y nos engancha hasta ese épico final que da verdadero vértigo pero que, también, provoca una inevitable sonrisa de condescendencia.

CALIFICACIÓN
3 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: The fountainhead. Dirección: King Vidor. Guión: Ayn Rad, a partir de su propia novela. Reparto: Gary Cooper, Patricia Neal, Raymond Massey, Kent Smith, Robert Douglas, Henry Hull, Ray Collins, Moroni Olsen, Jerome Cowan. Duración: 114 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“Mensaje de la película: Nunca abandonar  nuestros ideales y en lo que creemos fielmente, perseverar ante las adversidades, es abrir camino hacia el  éxito” (‘Crítica de cine’). (+)

“…el visionado de esta película puede resultar muy estimulante si entramos en el juego que nos plantea King Vidor, cosa que no es difícil” (‘El pájaro burlón’). (+)

Este artículo tiene 1 comentario
  1. Rafael at

    Esta película me gusto más la primera vez que la ví, que despues cuando he tenido la ocasión de revisionarla. Desde luego es una buena pelicula, la interpretación de Cooper siempre con su solvencia habitual, y con ese físico que atrae la atención del espectador desde el primer instante que sale en pantalla.

    El lenguaje visual de Vidor destaca notablemente en algunas fases de la película como cuando Cooper esta trabajando en la cantera de marmol, y en general desarrolla la trama con calidad.

    Los actores secundarios realizan su necesaria aportación de calidad al trabajo final, y en definitiva es una película que debe verse. Tal vez la parte del juicio, sea un poco la más floja para mi gusto, pero es de esas cintas de las que siempre sacas algo positivo.

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