‘El bazar de las sorpresas’ (1940)

‘El bazar de las sorpresas’ (1940)

Alfred Kralik (James Stewart) y Klara Novak (Margaret Sullavan) son dos empleados de una tienda de complementos situada en el centro de Budapest. No se soportan el uno al otro y no dejan de lanzarse dardos envenenados, más que nada por la forma de abordar a los clientes. Jamás podrían enamorarse; sin embargo, hace meses que Alfred se escribe con una desconocida culta y adorable, y Klara hace lo propio con un hombre educado y galante. ¡Ay, si supieran quiénes son esas personas anónimas a las que han idealizado!

Este es el argumento de ‘El bazar de las sorpresas’, cientos de veces clasificada como una de las mejores comedias románticas del cine clásico y, por supuesto, de Ernst Lubitsch. A mí no me parece para tanto, aun admitiendo que tiene ese aire encantador de las comedias de Lubitsch y que permite pasar un rato agradable frente a la pantalla.

A la película le cuesta arrancar, y durante la primera mitad son los secundarios quienes se ganan las sonrisas. Me quedo con el personaje de Pirovitch (Felix Bressart, actor que recuerda a un Groucho envejecido y sin maquillaje), cuyo cómico servilismo es una parodia de los empleados que jamás le llevan la contraria a su jefe para no ser despedidos. Y también me reí bastante con el chico de los recados (William Tracy) y sus divertidas conversaciones telefónicas con la señora Matuschek. Además, Lubitsch ejecuta unos gags muy logrados a cuenta de las dichosas cigarreras musicales.

El film empieza a ganar altura cuando Alfred descubre la identidad de su amada y (con un punto de crueldad, dicho sea), utiliza esa información para burlarse de ella, resistiéndose a admitir que lo que le molesta es no ser capaz de enamorarla en persona. Aquí es donde James Stewart se luce con su repertorio de réplicas, y donde Margaret Sullavan le saca más jugo a su papel pese a ir en desventaja; por ejemplo, en la escena de la cama, que quizá sea la más inspirada.

Un guión mejorable

Donde creo que Lubitsch flaquea un poco es en la historia de Hugo Matuschek (Frank Morgan), el dueño de la tienda. En primer lugar por la tibieza con que se narra la infidelidad de su esposa con otro empleado, Ferencz Vadas (un magnífico Joseph Schildkraut); no porque le falte dramatismo, sino precisamente porque le falta humor. Y en segundo lugar, porque la trama del señor Matuschek se acaba demasiado pronto cuando podría haberse alargado hasta el final, estirando la sospecha inicial de que Alfred era el amante de su mujer. Estoy seguro de que Lubitsch y su guionista Samson Raphaelson podrían haberlo hecho mejor, haciendo coincidir la explosión de la trama de Matuschek con la de los tortolitos.

Salvo por estos defectos, huelga decir que ‘El bazar de las sorpresas’ es elegante en su tratamiento, que tiene el toque sofisticado de Lubitsch y que es fácil cogerle cariño a los protagonistas; además, su resolución tiene lugar en el clásico ambiente navideño que tanto gusta a los aficionados del género. Pero creo que está lejos del nivel de otras comedias del director berlinés, como ‘Un ladrón en la alcoba’ (1932) o ‘Ser o no ser’ (1942).

PD: Nora Ephron dirigió en 1998 un remake titulado ‘Tienes un e-mail’, con Meg Ryan y Tom Hanks, en el que los correos electrónicos sustituían a las cartas manuscritas.

CALIFICACIÓN
3 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘The shop around the corner’. Dirección: Ernst Lubitsch. Guión: Samson Raphaelson, basado en una obra de Miklós László. Reparto: James Stewart, Margaret Sullavan, Frank Morgan, Joseph Schildkraut, Sara Haden, Felix Bressart, William Tracy, Inez Courtney, Charles Smith. Duración: 99 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“…el ingenio en sus situaciones a pesar de una encantadora previsibilidad componen una de las marcas registradas más potentes del Hollywood clásico” (Carlos Fernández Castro, ‘Bandeja de Plata’). (+)

“…nos situamos ante un festival de humor de principio a fin que esconde, sin embargo, una potente sátira social” (Pablo Sánchez Martínez, ‘Se rueda’). (+)

Este artículo tiene 3 comentarios
  1. Hildy Johnson at

    ¡Mi querido Victor, adoro esta película! Para mí es mágica… y siempre que la veo me atrapa, me dejo llevar. Me parece redonda y cada uno de los personajes genialmente construidos. Me hundo en ella. Y, jjjajjjajja, soy incapaz de ponerle pega alguna… Margaret Sullavan y James Stewart son una pareja con química y repitieron en pantalla… por ejemplo, ese mismo año en Tormenta mortal, una película de Borzage contra el nazismo y extremadamente romántica. En esa película también repite el actor Frank Morgan (el señor Matuschek de El Bazar, el personaje y la trama que menos te agradan) en un papel dramático impresionante.

    Beso
    Hildy

  2. Víctor Guerrero Author at

    Hola Hildy,

    La verdad es que me siento un bicho raro, porque las opiniones como la tuya son mayoritarias… Pero a veces me ocurre, quizá no entré en la película, quizá mis expectativas eran demasiado altas. Prometo darle otra oportunidad en el futuro :)

    Besos.

  3. Nes at

    Buenas Víctor!! Tal cual dices, tal cual asiento jajajaja. Coincido en tu opinión, buena crítica :)

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