‘Criadas y señoras’ (2011)

‘Criadas y señoras’ (2011)

Si la recién oscarizada ‘12 años de esclavitud’ recoge con infinita crueldad las condiciones de los esclavos negros en el siglo XIX, revisar ‘Criadas y señoras’ supone constatar que, cien años después, en la década de los sesenta, la sociedad no había avanzado tanto como pensábamos. En estados como el de Mississippi, el esclavismo de los campos de algodón había dado paso a otro tipo de servilismo: el de las clases sociales pudientes –de raza blanca– que se beneficiaban de unas leyes xenófobas para conseguir que los negros siguieran trabajando para ellos. De esta manera, las criadas negras se ocupan de las tareas domésticas y de los bebés que van pariendo sus amas mientras éstas se relajan jugando al bridge o escandalizándose con los últimos cotilleos del barrio. O sea.

La escritora Kathryn Stockett ambientó su novela ‘The Help’ en este contexto y obtuvo unas cifras espectaculares, con más de diez millones de libros vendidos en todo el mundo. Poco después, el libro fue adaptado a la gran pantalla por Tate Taylor, que se encargó tanto del guión como de la dirección. Me da en la nariz que hay pocas diferencias entre la versión literaria y la cinematográfica, pero admito que sólo he visto la película. Una vez y media. Y me parece un drama aceptable, entretenido, pero demasiado tosco en su desarrollo. No hay lugar para sutilezas. Y tampoco puede uno creerse del todo a unos personajes tan encasillados. Pero reconozco que su visionado es bastante agradable.

Entre los factores positivos de ‘Criadas y señoras’ se encuentra su protagonista, Skeeter Phelan (Emma Stone), la joven que sale de la universidad con ganas de comerse el mundo y convertirse en un híbrido de escritora-periodista defensora de causas perdidas. Skeeter es un torbellino en una sociedad pasiva, que tolera la discriminación racial porque ayuda a mantener el estatus adquirido por la mayoría: mansión de lujo, marido rico, mujer florero, césped recién cortado, criadas negras, comida cocinada por criadas negras y lavabos para criadas negras. Pero Skeeter empieza a preguntarse por el tipo de vida que llevan esas criadas, por sus experiencias, sus relaciones familiares y sus sueños individuales. Y se propone entrevistarlas para un libro que, tal vez, le publicará una importante editorial de Nueva York.

El primer obstáculo al que tendrá que enfrentarse Skeeter será el miedo de las propias criadas, que no quieren hablar porque temen las represalias de sus señoras. No pueden permitirse perder el empleo: tienen alquileres que pagar e hijos que alimentar. Pero Skeeter conoce a una criada que ya no tiene nada que perder, pues su único hijo falleció años atrás en un terrible accidente. Su nombre es Aibileen (Viola Davis). Ella será la que arrastre a su mejor amiga, la impetuosa Minny (Octavia Spencer), a que explique también su vida al servicio de los blancos. Y poco a poco se irán uniendo nuevos testimonios que compondrán el relato de una Skeeter que igualmente deberá romper con su madre (Allison Janney) para hacer justicia con la criada que la ayudó a crecer (Cicely Tyson, una de las actrices secundarias de la miniserie ‘Raíces’).

‘Criadas y señoras’ es una película femenina para lo bueno y para lo malo. Los hombres tienen escaso interés. Además de Skeeter y las criadas, las otras protagonistas son las amigas de Skeeter, que están cortadas por el mismo patrón. Las encarnadas por Bryce Dallas Howard y Ahna O’Reilly están construidas sin esfuerzo, para que el público les coja manía desde el primer minuto y espere con ansia la broma pesada que derrumbará sus perfectas fachadas. Mucho mejor es la que interpreta Jessica Chastain, porque precisamente rompe con su estereotipo hacia la mitad del film y evoluciona de una manera que, sin dejar de ser simpática, también es más natural.

En definitiva, una historia sin sobresaltos, con los puntos justos de dramatismo, que nos permite salir de la sala sin ningún trauma. Es una buena película pero, para mi gusto, no debió tener cabida entre las nominadas a los Oscars de 2012; igual que me parece exagerada la estatuilla que le dieron a Octavia Spencer como mejor actriz de reparto (previamente también le habían dado el Globo de Oro). Pero ya sabemos que Hollywood tiene una sensibilidad especial para las películas que hablan más o menos acertadamente sobre el racismo. Las hay mejores.

CALIFICACIÓN
3 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘The Help’. Dirección: Tate Taylor. Guión: Tate Taylor, a partir de la novela de Kathryn Stockett. Reparto: Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Anna Camp, Mike Vogel, Allison Janney, Sissy Spacek, Viola Davis, Chris Lowell, Ahna O’Reilly, Jessica Chastain, Octavia Spencer. Duración: 146 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“Es la típica película de sobremesa amable y bonita, de risas y lágrimas en raciones moderadas, dramática pero optimista, apropiada para una digestión relajada” (Juan Luis Caviaro, ‘Blogdecine.com’). (+)

“Esta convincente película es un bocado tierno que queda en la garganta para después digerirlo favorablemente” (‘Comentamos cine’). (+)

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