‘Colossal’ (2016)

‘Colossal’ (2016)

Hay una escena de ‘Colossal’ en la que un personaje secundario se pregunta si en un relato es más importante el truco o la historia. O, mejor dicho, si un truco puede funcionar por sí solo, sin una buena historia detrás. Pues bien, Nacho Vigalondo parece usar esta escena como una reflexión sobre su propia película. Es consciente de que tiene un gran truco entre manos —la misteriosa conexión entre una chica al borde de un ataque de nervios y un monstruo que arrasa la ciudad de Seúl—, pero él quiere ir más allá. Quiere que el truco sirva como palanca para la evolución de una protagonista compleja y contradictoria. Es decir, que a Vigalondo le interesa más la historia que el truco. Como a los buenos directores.

Gracias al carisma de esa excelente actriz que es Anne Hathaway, Vigalondo sitúa a la película en un registro cómico-dramático muy resultón, sin vaivenes bruscos ni giros inverosímiles. El guion, escrito de su puño y letra, evita los agujeros argumentales cada vez que al espectador se le ocurre una pregunta incómoda. Es una apuesta narrativa arriesgada, pero Vigalondo tira del hilo sin cesar, totalmente convencido de su idea. El director cántabro se enfrenta a nuestra incredulidad y sale victorioso, lo cual tiene un mérito enorme, sobre todo cuando sabe que hay una legión de presuntos fans y reconocidos haters que van a cuestionar hasta el detalle más ínfimo de tu historia.

Contra el abuso

Además, Vigalondo moldea en ‘Colossal’ a un magnífico personaje principal que hace más por el cacareado empoderamiento femenino que todos los puñetazos de ‘Wonder Woman’. Como dice Lucía Ros en su crítica para Espinof, Gloria protagoniza una historia «contra el abuso, las relaciones tóxicas y sobre la necesidad de aprender a salvarse a uno mismo». No hay duda de que Oscar (Jason Sudeikis) actúa como un maltratador; no ya por el episodio infantil que desata el trauma de Gloria, sino por convertir su teórica solidaridad en una relación de dependencia absoluta, empleando técnicas machistas que van desde el chantaje emocional hasta la violencia física.

Siguiendo con esta idea, el monstruo que se materializa en Seúl sería una representación del tormento interior de Gloria, de sus miedos más arraigados; pero también de la oportunidad de Gloria para madurar, convirtiendo su debilidad en fortaleza. Algo que sólo conseguirá cuando comprenda que nadie la ayudará a salir a flote, pero que tampoco lo necesita porque es lo bastante fuerte como para valerse por sí misma. Desde luego le será más factible así que esperando a que los otros dos hombres de su historia le echen un cable: su último novio, Tim (Dan Stevens), no cree lo que le cuenta y le echa la culpa por arrimarse a quien no debe; mientras que Joel (Austin Stowell) es un cobarde que se calla y mira para otro lado. Es decir, otras dos actitudes que acompañan a los casos de maltrato.

Puede que el personaje de Oscar muestre demasiado pronto su peor cara y que hubiera sido mejor hacer una transición más sutil, pero tampoco es algo que estropee la película. Porque a todo lo dicho hay que sumar como aspecto positivo el proceso que vive Gloria en pos de su madurez. Adicta al alcohol, fiestera y con miedo al compromiso, Gloria aprende a la fuerza que ha llegado el momento de asumir responsabilidades, porque nadie va a mover el culo por ella. Y que no basta con hacer como el asesino de elefantes de Botswana («Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir»), sino que deberá apechugar con las consecuencias.

CALIFICACIÓN
4,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título: ‘Colossal’. Dirección y guion: Nacho Vigalondo. Reparto: Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Austin Stowell, Dan Stevens, Tim Blake Nelson. Duración: 109 minutos. Países: Canadá, Estados Unidos, España y Corea del Sur.

Otras críticas

«Vigalondo presenta su mejor película hasta la fecha, una arriesgada aproximación al cine de monstruos gigantes desde una perspectiva feminista» (Eulàlia Iglesias, ‘El Confidencial’). (+)

«’Colossal’ es errática y loca, pero hay que reconocer el mérito de abordar de una forma tan original —y extrañamente exitosa— temas complejos como la dependencia de los hombres, las adicciones o la sensación de pérdida de control» (Daniel Martínez Mantilla, ‘Fotogramas’). (+)

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