‘Carta de una desconocida’ (1948)

‘Carta de una desconocida’ (1948)

Que sepamos, ‘Carta de una desconocida’ ya había sido adaptada dos veces al cine desde la publicación de la novela homónima de Stefan Zweig en 1927. La primera fue dirigida en 1933 por uno de los maestros del melodrama, John M. Stahl, con el título de ‘Parece que fue ayer’; y la segunda, ‘Rosas blancas’, se estrenó en 1943 bajo la batuta del finlandés Hannu Leminen. Sin embargo, la adaptación que más huella ha dejado en la memoria de los cinéfilos es la tercera, estrenada en 1948 con el mismo título que la novela original. La adaptación del texto corrió a cargo de Howard Koch, ganador del Oscar por ‘Casablanca’, mientras que el venerado Max Ophüls se hizo con la dirección.

‘Carta de una desconocida’ está considerada como una de las películas más románticas de la historia del cine, lo cual es mucho decir, si bien es cierto que Ophüls sabía impregnar sus obras de un halo nostálgico que nos invita a buscar refugio en el sofá, tapados con la mantita y bebiendo un tazón de chocolate caliente. En este caso, el director alemán trata con sensibilidad extrema un tema imperecedero como el amor platónico, ese que se idealiza normalmente por no ser correspondido. Una herida abierta con la que se puede vivir, pero de la que uno difícilmente se puede olvidar. El tipo de amor que de vez en cuando asoma a nuestras vidas y nos sumerge en la melancolía.

Vuelo de cámara

Para adentrarse en la novela de Zweig, Max Ophüls crea una atmósfera onírica manejando los elementos técnicos con gran sutileza. A destacar los impresionantes movimientos de cámara, perfectamente planificados, como ojos que vuelan por encima de las cabezas de los personajes, atravesando puertas, techos y tabiques, haciendo partícipe al espectador del eterno anhelo de Lisa Berndle (Joan Fontaine) por conquistar al pianista Stefan Brand (Louis Jourdan). Un efecto reforzado por la estupenda fotografía de Franz Planer, la música del compositor ruso Daniele Amfitheatrof y la fantástica recreación de la Viena de 1900, incluyendo una visita de ensueño al parque de atracciones.

Ahora bien, a veces se echa en falta esta delicadeza en la forma de exponer los hechos, y diría que es un problema más achacable a Max Ophüls por la elección de los elementos narrativos que al guion adaptado de Howard Koch. Se trata, básicamente, de un problema de subrayado que se repite en varios pasajes. Tres ejemplos: la insistencia en decirle al espectador que el hijo de Lisa va a morir de tifus; la innecesaria (y algo fantasmagórica) aparición de Lisa tras la puerta, momentos antes de que Stefan parta hacia el duelo; y la confirmación del criado de Stefan (Art Smith) acerca de que sabía quién era la mujer que había enviado la carta. A ello habría que sumar la composición del personaje de Lisa, más cerca de la psicopatía que del puro romanticismo.

Mejor el apuesto Louis Jourdan que la afectadísima Joan Fontaine como protagonistas de ‘Carta de una desconocida’, un notable melodrama que, pese a quedar lejos de otras obras de la época como ‘Breve encuentro’ (David Lean, 1945) o ‘Que el cielo la juzgue’ (John M. Stahl, 1945), merece ser revisitado por el innegable talento de Ophüls como esteta y por reivindicar el amor platónico como el único capaz de dar sentido a toda una existencia de vacío; como el único capaz de hacernos perder el miedo a morir. En las últimas imágenes de Stefan —camino de un duelo suicida—, atisbamos el orgullo de saber que fue amado, y que solamente por eso valió la pena vivir.

CALIFICACIÓN
3,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Letter from an Unknown Woman’. Dirección: Max Ophüls. Guion: Howard Koch, basado en la novela de Stefan Zweig. Reparto: Joan Fontaine, Louis Jordan, Mady Christians, Marcel Journet, Art Smith, Carol Yorke, Howard Freeman, John Good, Leo B. Pessin, Erskine Sanford, Otto Waldis, Sonja Bryden. Duración: 86 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“…es una de esas películas que ha sido más apreciada cuando más tiempo ha pasado desde su estreno y considerada una de las más grandes películas románticas jamás hechas” (Javi Leiva, ‘Lo que queda del día’). (+)

“Serena, melancólica y turbulenta a la vez en sus estratos más profundos, ‘Carta de una desconocida’ emerge como una incisión profunda en el rondó —sólo aparentemente superficial y mundano— de unas apariencias livianas desveladas como mera carcasa de una intensa y desgarradora vibración pasional” (Carlos F. Heredero, ‘El Cultural’). (+)

Este artículo tiene 5 comentarios
  1. Jo March at

    Hola,
    Permíteme un aplauso por leer: “Mejor el apuesto Louis Jourdan que la afectadísima Joan Fontaine…”, que creo que define perfectamente a los dos personajes que interpretan y por ello se han ganado nuestra admiración a lo largo de los años (junto con la notable dirección de Ophüls, claro está).

  2. Víctor Guerrero Author at

    Hola Jo,

    Tengo que decir que Joan Fontaine no está entre mis actrices favoritas, a pesar de ‘Rebeca’. Demasiado teatral para mi gusto, y mira que aprecio a divas del melodrama como Bette Davis, Eleanor Parker, Vivien Leigh, Liz Taylor… ¿Qué será lo que tiene Fontaine?

    ¡Saludos!

  3. Jo March at

    Hola,
    Pues eso, que era “afectadísima” ;) y no hay quien la aguante si no es en pequeñas dosis. Y ese no es el caso de las que tu nombras…

  4. Hildy Johnson at

    Me gusta Ophüls y me gusta Zweig… y que una carta sea la que vaya dando estructura a la película. Disfruto con los bailes de cámara y la puesta en escena de Ophüls… y resalto de tu texto, algo que convierte la película en más triste y melancólica si cabe: su personaje femenino no es romántico… sino enfermizo y obsesivo. Y su personaje masculino es un fracasado, un perdedor, que antes de dirigirse a la muerte… se ve sublimado por una dama compleja…

    Por cierto, sí, es verdad que siempre me gustó más la hermana de Fontaine, Olivia de Havilland… como diva del melodrama… Y, sí, Fontaine logró su máxima popularidad con personajes que seguían la estela del estereotipo de ingenua inocente y enamorada (y casi enfermiza, obsesiva… y afectadísima) a lo Lilian Gish…, pero su filmografía muestra otros personajes distintos como esa rubia sofisticada de Una isla en el sol… o el interesante personaje que encarna en El bígamo de Ida Lupino. También dejó papeles de mala y persigo el poder verla en este rol en Abismos de Sam Wood. Pobre, recuerdo que una de las pelis de mi infancia era Ivanhoe… y yo siempre pensaba que el personaje de Robert Taylor nunca se iría con el de Fontaine…, yo deseaba que terminara con la morena Elisabeth…

    Beso
    Hildy

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