‘Blade Runner 2049’ (2017)

‘Blade Runner 2049’ (2017)

[Atención: esta crítica contiene SPOILERS]

Cuando aceptó el encargo de dirigir la secuela de ‘Blade Runner’, Denis Villeneuve dijo ser consciente de que los fans de la película original irían a verla armados con un bate de béisbol. El director quebequés notaba la presión que caía sobre sus hombros: su trabajo iba a ser analizado con lupa por este amplio sector del público, y la menor incoherencia estilística o argumental sería interpretada como un ultraje a la cinta de Ridley Scott (no exagero). Vista la película y leídas las críticas de los grandes medios, se puede afirmar que Villeneuve ha salido indemne del desafío y consolidado como uno de los cineastas más interesantes del último lustro. Y perdonad que sea tan prudente con los elogios, pero es que sigo teniendo un problema con Villeneuve: parece que a veces usa su enorme talento visual para dar trascendencia a escenas que no la tienen. Por eso sigo creyendo que su mejor película es, con diferencia, ‘Prisioneros’ (2013).

Frente al reto de ‘Blade Runner 2049’, Villeneuve contaba con dos factores que le venían dados: atmósfera y filosofía. El mundo en el que se desarrolla la película de Scott y los dilemas sobre la humanidad de los replicantes ya estaban planteados; lo que él debía hacer era potenciarlos, además de trabajar las ambigüedades de los protagonistas. Seguimos pues en Los Ángeles, treinta años después de la primera aventura; siguen la niebla perpetua, la sucia lluvia, las luces de neón y los coches voladores, pero con un punto extra de solemnidad y las ventajas de la tecnología que no disponía Scott. Es una atmósfera envolvente y sombría, la esperada en un mundo donde la deshumanización es tan grande que los replicantes pasan desapercibidos.

Al igual que su predecesora, ‘Blade Runner 2049’ es absolutamente pesimista. Y el ejemplo más claro es la resolución de la encrucijada vital a la que se enfrenta su protagonista, el agente K (Ryan Gosling). Aunque la biotecnología haya avanzado hasta límites inimaginables, algunos replicantes conservan el anhelo de ser humanos; tienen conciencia, que ya es mucho. Así, mientras el agente K sigue la pista de un niño nacido de una replicante, se fragua la esperanza de que sea él. Al fin y al cabo conserva recuerdos de la infancia que podrían no haber sido implantados de forma artificial. La realidad, por supuesto, es mucho más cruel, y al descubrirla entendemos que Villeneuve haya sido tan lineal en su historia. Además, el golpe moral lleva consigo la destrucción de la idea de amar/ser amado, esperanza depositada en la holográfica Joi (Ana de Armas) que termina como lo que es: una falsa ilusión y nada más que eso.

Seguramente haya pocos actores más dotados para encarnar al agente K que el taciturno Ryan Gosling, al que por otra parte conviene no pedirle muchos más registros, no sea que le veamos las costuras (y es demasiado guapo para eso). Pero a quien querían ver los fans del primer párrafo era a Rick Deckard, o sea, a Harrison Ford. Y ahí está, a sus 75 años, haciendo lo que puede para seguir siendo un hombre (¿o un replicante?) de acción. No sabemos si durante su retiro en lo que queda de Las Vegas ha visto “naves en llamas más allá de Orión”, pero está claro que ya es demasiado viejo como para sobrevivir en el mundo de ‘Blade Runner 2049’. Si salva el pellejo y se lleva la gloria del plano final es gracias a K. Eso sí, Ford conserva una dignidad en su interpretación que evita las angustias de ‘El despertar de la fuerza’ (2015).

‘Blade Runner 2049’ (2017)

El anhelo de K

Por su parte, Ana de Armas encarna a un personaje esencial dentro del anhelo que se ha montado K: no es sólo una muñequita a la que probarle los vestidos de la nueva temporada, sino un consuelo tan bien prefabricado que da la sensación de materializarse a medida que aumenta la dependencia del agente hacia ella. Por eso me parece injusto decir que Ana de Armas sólo está en la película para exhibirse (que lo hace, claro). Además, Villeneuve rueda con ella una de las escenas más hermosas del año (escena que no hace sino acentuar la impotencia de K) y en la que brilla igualmente Mackenzie Davis, protagonista de ‘San Junipero’, el cuarto episodio de la tercera temporada de ‘Black Mirror’.

Dentro del reparto femenino también encontramos a Sylvia Hoeks como la despiadada Luv. Sirviendo a las órdenes del creador de replicantes Niander Wallace (Jared Leto), Luv emana odio a raudales, producto de la envidia que le provoca ver cómo otros de su misma especie luchan por ser algo más que tejidos artificiales con autonomía de movimiento (ella sólo es capaz de lagrimear robóticamente). Y faltaría por mencionar a Robin Wright como la teniente Joshi, jefa de K en el Departamento de Policía de Los Ángeles. Nada que reprochar a la interpretación de Wright, aunque su personaje sea el peor definido: se echa en falta un poco más de contexto para que podamos aceptar su evidente adicción al alcohol y, sobre todo, para entender que tome una decisión tan arbitraria con K en un momento clave del guion.

Este pequeño error no enturbia para nada el disfrute de una película visualmente arrebatadora, pero siembra (o más bien riega, porque viene de lejos) la duda de si Villeneuve es un esteta que se limita a convertir en trascendentes, mediante la imagen, situaciones que por sí solas no tienen fuerza para ello. Tampoco da la sensación de que se sienta muy cómodo con sus guionistas, pues a cada diálogo metafórico le sigue una línea explicativa que a veces se carga la magia, mientras que el montaje es episódico, sin riesgo. Bueno, y qué: eso no impide que la experiencia sea brutal desde el punto de vista inmersivo, arropada por la fotografía de Roger Deakins y la banda sonora conjunta de Benjamin Wallfisch y Hans Zimmer (cien veces mejor éste Zimmer que el de ‘Dunkerque’). De todo este cast y del equipo de sonido deberían salir varias nominaciones al Oscar.

‘Blade Runner 2049’ sólo decepcionará a quienes vayan a verla en busca de respuestas definitivas o a quienes esperen una puesta en escena radicalmente distinta a la de Ridley Scott (lo cual no tendría sentido). No, todavía no se ha resuelto El Enigma ni sabemos si llegará a resolverse algún día; pero sí estamos más cerca de saber si los androides sueñan con ovejas eléctricas. Al menos Denis Villeneuve nos da material para filosofar sobre ello de aquí a la próxima entrega. Supongo que la habrá.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Blade Runner 2049’. Dirección: Denis Villeneuve. Guion: Hampton Fancher y Michael Green, basado en los personajes de la novela ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’, de Philip K. Dick. Reparto: Ryan Gosling, Harrison Ford, Robin Wright, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Jared Leto, Mackenzie Davis, David Dastmalchian, Dave Bautista. Duración: 166 minutos. Países: Estados Unidos, Reino Unido y Canadá.

Otras críticas

“Denis Villeneuve sale airoso del encargo envenenado de dirigir la secuela del clásico de Ridley Scott” (Marta Medina, ‘El Confidencial’). (+)

“Extasiado por ofrecer imágenes significantes, Villeneuve se olvida de su significado. Y por el camino comete un error que su antecesor estuvo lejos de consumar: obviar la inteligencia del espectador y repetirle lo que debería saber” (Francesc Miró, ‘Eldiario.es’). (+)

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