‘Amanecer’ (1927)

‘Amanecer’ (1927)

La categoría de Mejor Producción Artística es exclusiva de los Oscars de 1929. Visto con perspectiva, parece metida con calzador; como si la Academia se hubiera dado cuenta a última hora de que los efectos de ‘Alas’ –ganadora en la categoría principal– estaban muy bien pero que el cine, al fin y al cabo, es un arte que está por encima de cuestiones técnicas. Quizá ese fue el motivo de que hubiera un segundo Oscar a la Mejor Película, que recayó en ‘Amanecer’. Pero, como analizaremos a continuación, es falso decir que el film de Murnau sea una mera obra de teatro filmada.

Nacido en Bielefeld, Westfalia, el 28 de diciembre de 1888, Friedrich Wilhelm Murnau llegó a Estados Unidos en 1926 después de rodar algunas de las películas clave del cine expresionista alemán: ‘Nosferatu’, ‘Phantom’ y ‘Fausto’. Al aterrizar en Hollywood firmó un contrato con la Fox y dirigió ‘Amanecer’, para la que contó con George O’Brien, Janet Gaynor y Margaret Livingston como protagonistas.

Murnau convirtió la historia de una pareja de campesinos que redescubre el amor en uno de los romances más intensos y emotivos que se han filmado jamás. La primera parte de la película es apoteósica. En solo cinco minutos, sabemos que el Hombre (O’Brien) ha sido seducido por una arpía procedente de la ciudad (Livingston), la cual quiere convencerle de que venda su granja, ahogue a su mujer en el lago y se fugue con ella. La metáfora vampírica es evidente: Livingston se despierta de noche, deja entrever su ropa interior, se viste de negro, se maquilla y atrae al Hombre con un silbido; lo conduce hasta la ribera, bajo la luna llena, y él se acerca encorvado, arrastrando los pies: es ya un zombi a su merced.

Paralelamente, Murnau define a la Mujer (Gaynor) como un ser angelical en el que se refleja la pureza y la inocencia del mundo rural, ajeno a la depravación de las ciudades. Rubia, de rostro blanco inmaculado, espera resignada a que su marido encuentre el camino de vuelta a su corazón y se ocupa del bebé que tuvieron hace unos meses.

Al verla, el Hombre nota el aumento del sentimiento de culpa. No puede creer que esté a punto de ahogarla en el lago y, sin embargo, lo intenta. La Mujer pide clemencia; junta las manos en actitud de súplica mientras, de lejos, tañen las campanas. El conjuro se evapora, el Hombre despierta y descubre que sigue enamorado de ella. Pero aún le queda un duro trabajo para recuperar su confianza porque, al llegar a la orilla, la Mujer huye despavorida en dirección a la ciudad.

El trabajo de Murnau a la hora de dirigir a los actores fue excelente; pero, como decíamos al principio, sería injusto dejar en un segundo plano las cualidades técnicas de ‘Amanecer’, utilizadas con precisión e inteligencia. El elemento más característico es la yuxtaposición de imágenes con las que Murnau recuerda al espectador que el Hombre está atrapado por la bruja o con las que enseña hipóteticos futuros.

Asimismo, el director saca provecho de la fotografía de Charles Rosher y Karl Strauss –también premiados con el Oscar– para iluminar cada escena en función del estado anímico o la personalidad de los protagonistas. Incluso hay un gran plano secuencia, varios flashbacks, un exiguo empleo de títulos explicativos –a Murnau no le gustaban– y trucos del decorado que pasan desapercibidos. ¿Cómo negar, por tanto, las cualidades técnicas? Puede que ‘Alas’ fuera una gran película –y lo es– pero, si en 1929 solamente se hubiera hecho entrega de una estatuilla a la Mejor Película, lo justo habría sido dársela a esta incontestable obra de arte llamada ‘Amanecer’.

CALIFICACIÓN
5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘Sunrise: A Song of Two Humans’. Dirección: F. W. Murnau. Guión: Carl Mayer, Hermann Sudermann, Katherine Hilliker y H. H. Caldwell. Reparto: George O’Brien, Janet Gaynor, Margaret Livingston, Bodil Rosing, J. Farrell MacDonald, Ralph Sipperly, Jane Winton, Arthur Housman, Eddie Boland. Duración: 94 minutos. País: Estados Unidos.

Otras críticas

“Murnau demuestra que puede hacer en Hollywood tan buen trabajo como el que hizo en Alemania. Obra maestra” (Mordaunt Hall, ‘The New York Times’). (+)

“Pocas películas plasman de manera tan devastadora y visceral la aventura de amar, la más peligrosa y emocionante de todas las aventuras” (Alberto Abuín, ‘Blogdecine.com’) (+)

“…una hermosa fábula con un acertado equilibrio entre el drama y la comedia, plagada de hallazgos visuales” (‘Con S de Spoiler’). (+)

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