‘Al final de la escapada’ (1960)

‘Al final de la escapada’ (1960)

A finales de los años 50 y principios de los 60, hubo un puñado de películas que se consideraron revolucionarias por los temas que trataban y, sobre todo, por el modo en que lo hacían. Las más importantes llegaban de Europa -Francia e Italia, básicamente- y homenajeaban al cine clásico americano al tiempo que proponían otro estilo de hacer cine. Se trataba de alejarse de los tecnicismos hollywoodienses con una mirada más fresca y directa, sin las imposiciones de los grandes estudios de producción.

‘Al final de la escapada’ fue una de esas películas, y aunque vista con perspectiva no deja de ser una interesante curiosidad, tiene el valor añadido de haber iniciado esa nueva ola junto a ‘Los 400 golpes’ o ‘Hiroshima, mon amour’. Claro que esa condición también le ha hecho ganarse un aura de genialidad pelín exagerada.

Se ha escrito mucho sobre el don celestial que tuvo Jean-Luc Godard a la hora de rodar esta película, pero es muy posible que todo se redujera a una cuestión bastante más prosaica como es la falta de presupuesto. Fue eso y no un talento innato lo que le hizo agudizar el ingenio para rodar en la forma en que lo hizo. Por ejemplo, a la hora de filmar ese gran travelling de los Campos Elíseos, para el que tuvo que usar una silla de ruedas porque el dinero no le llegaba para alquilar una dolly.

Así pues, podríamos decir que la mayor contribución libre de Godard fue la dirección de los actores, que recibían sus diálogos minutos antes de rodar las escenas para que no perdieran frescura y parecieran naturales. La larga secuencia en la minúscula habitación de Patricia Franchini (la joven periodista interpretada por Jean Seberg) es el ejemplo más claro.

Pero si hay algo que llama la atención a nivel formal es el montaje. Y de nuevo una explicación lógica derrumba las teorías más aduladoras sobre Godard. La primera versión de la película era tan larga que el director tuvo que recortar minutos de aquí y de allá. Puestos a hacerlo, quiso ser creativo y cargó las secuencias de elipsis, cortes abruptos y transiciones frenéticas que aceleraron por mil el ritmo de la historia. Y aquí sí reside su mérito: en que supo crear un producto nuevo, diferente a todo lo visto hasta la fecha en la gran pantalla, que descolocó a críticos y espectadores. De hecho, aún nos descoloca.

Argumento cogido con pinzas

Todavía no hemos dicho nada acerca del guión, pero es con diferencia lo que más flojea de la película. Adaptado a partir de una idea de François Truffaut, ‘Al final de la escapada’ narra la huida de un ladronzuelo llamado Michel (Jean-Paul Belmondo) que acaba de matar a un policía. Al llegar a París decide reunirse con su ex amante Patricia, una estadounidense que vende ejemplares del ‘New York Herald Tribune’ en la calle mientras espera que le hagan un hueco en la redacción. Cuando la chica se entera de que Michel es un asesino, siente la irresistible necesidad de encubrirlo.

Parodia, surrealismo y amor fou se dan la mano en una película donde los personajes no actúan como uno espera -lo que en cierto modo también es de agradecer- pero en la que se le pide demasiada complicidad al espectador para que acepte lo que está viendo. Es cómica y dramática a la vez, tan pretenciosa como trascendente en su papel dentro de la historia del cine. Por eso reluce más si la encuadramos en su contexto histórico que si la analizamos por separado. Quizá la primera opción sea la justa.

CALIFICACIÓN
2,5 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘À bout de souffle’. Dirección: Jean-Luc Godard. Guión: François Truffaut y Jean-Luc Godard. Reparto: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Jean-Pierre Melville, Henri-Jacques Huet, Van Doude, Claude Mansard, Jean-Luc Godard, Richard Balducci, Roger Hanin. Duración: 89 minutos. País: Francia.

Otras críticas

“Apunta las bases del estilo [de Godard], con una realización fresca y espontánea pero con una irritante tendencia a la disquisición gratuita” (‘Fotogramas’). (+)

Este artículo tiene 1 comentario
  1. Lorenzo Moreno at

    Hoy la he visto por primera vez 56 años después de ser rodada y la verdad es que me parece una broma. Dejo claro que no soy entendido en cine, pero es aburrida, incomprensible y un anuncio constante de tabaco. No entiendo que en todas las escenas se tenga que estar fumando, no solo el protagonista, si no cualquier interviniente.
    La semana pasada vi “La escapada” y me gustó más que ésta, era todo más creíble y entretenida.

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