’39 escalones’ (1935)

’39 escalones’ (1935)

Una de las películas que mejor definen a Alfred Hitchcock es ’39 escalones’. No ya por la inclusión de varias de sus marcas de fábrica —que si el cameo de los primeros minutos, que si el fetiche de la ropa interior, que si el MacGuffin— sino por ser un ejemplo de su deseo por salirse de los cánones y divertirse haciendo cine. Porque Hitchcock sabía que, si se divertía él, más fácil sería que se divirtiera el público.

En ’39 escalones’, Hitchcock demuestra un absoluto desprecio hacia la lógica. Le da igual que la trama sea inverosímil o que haya unos saltos de órdago entre las escenas. Para el director británico, que ya acumulaba veintiuna películas a sus espaldas, la trama era lo de menos: lo que le importaba era la experiencia. Le interesaban la acción, el humor y el sexo, un conjunto de temas que a día de hoy todavía sirven de reclamo para llenar las salas de cine. La diferencia es que él ya apostaba por ello en un año tan lejano como 1935.

Es de suponer que Hitchcock llegó eufórico al rodaje de ’39 escalones’, puesto que acababa de lograr su primer gran éxito internacional con ‘El hombre que sabía demasiado’ (1934). Había demostrado talento para superar la transición del cine mudo al sonoro, se había consolidado en su país de origen, empezaba a obtener los primeros reconocimientos de la crítica de Nueva York y probablemente intuía que en breve daría el salto a Hollywood. Esa energía y ese optimismo empapan cada fotograma de ’39 escalones’, una película frenética, sin pérdidas de tiempo ni planos intrascendentes.

El protagonista (Robert Donat) es otro de los falsos culpables utilizados por Hitchcock a lo largo de su carrera, además de una caricatura del héroe típico de los thrillers: un hombre que no puede avanzar hacia su objetivo si no es por la ayuda constante de los personajes secundarios —el lechero, la granjera, la dueña del motel— o de increíbles golpes de fortuna, como que una bala se incruste en un libro de salmos que ni siquiera sabía que llevaba encima.

Humor en cada escena

El humor está presente en la película de diferentes maneras. Tenemos gags visuales como las persecuciones por los vagones del ferrocarril o por la campiña escocesa que habrían sido propias de Benny Hill. Se parodia el género subrayando el meñique del antagonista o exagerando la muerte de la espía con el cuchillo clavado en la espalda. Se recurre a la guerra de sexos, o a la sátira del matrimonio, cuando los dos personajes que se odian (Robert Donat y Madeleine Carroll) deben compartir cama porque no pueden quitarse las esposas. Hay también una crítica tremenda a los discursos políticos, y hasta cierta dosis de humor negro, negrísimo: no olvidemos cómo termina la pobre granjera por haberle prestado ayuda al protagonista.

Hablando de la granjera: esta escena, que se desarrolla en el precioso entorno de Glen Coe, en las Tierras Altas de Escocia, es un paréntesis en la huida del protagonista que tiene más lecturas de las que parece. Es una escena con una gran carga sexual en la que Hitchcock le quita toda la mística a la vida rural, definiéndola como aburrida y arcaica en comparación a la modernidad que se respira en las grandes ciudades. Y tres cuartos de lo mismo sucede con el matrimonio, ya que la granjera vive atada a un hombre rudo y amenazante que parece sacado de un filme de terror de la Universal; para Hitchcock, lo normal es que ella se ponga cachonda cuando llega a su cabaña un hombre de ciudad que además tiene el atractivo de estar huyendo de la justicia. Antes el peligro que el aburrimiento.

Por lo demás, ’39 escalones’ expone igualmente la gran preocupación de Hitchcock por buscar exteriores llamativos y evitar a toda costa la sensación de estar viendo una película de estudio: la estación de Edimburgo, el puente donde se detiene el ferrocarril, la mansión del Señor Meñique, el motel, los teatros que abren y cierran la película… lugares llenos de gente donde pasan cosas emocionantes, donde los callejones sin salida se abren de repente. No me extraña que Hitchcock dijera que ’39 escalones’ era una de sus películas favoritas. Se lo tuvo que pasar en grande.

CALIFICACIÓN
4 estrellas

Ficha técnica (+)

Título original: ‘The 39 Steps’. Dirección: Alfred Hitchcock. Guion: Charles Bennett y Ian Hay, basado en la novela de John Buchan. Reparto: Robert Donat, Madeleine Carroll, Lucie Mannheim, Godfrey Tearle, Peggy Ashcroft, John Laurie, Helen Haye, Frank Cellier, Wylie Watson, Peggy Simpson. Duración: 86 minutos. País: Reino Unido.

Otras críticas

«Un Hitchcock mayor, memorable e inolvidable, dejando para el recuerdo una absoluta obra maestra de este arte que amamos con pasión» (José Luis Forte, ‘El Antepenúltimo Mohicano’). (+)

«Una película fresca y dinámica de un maestro del suspense que empezaba a construir todas sus claves futuras» (‘El blog de Hildy Johnson’). (+)

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